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La Barbie autista abre un debate en la comunidad: "Espero que no enseñe a las niñas a parecer normales"

La autora sevillana Teresa Familiar anhela que "esta muñeca enseñe al mundo a no tenerles miedo", y no al revés

Teresa Familiar presenta 'Coreografías sociales' en la Feria del Libro de Sevilla: Una danza entre mundos para entendernos mejor

Mattel lanza la primera Barbie autista

El lanzamiento de la primera Barbie autista ha generado un intenso debate dentro de la comunidad neurodivergente. Mientras algunas voces celebran el gesto como un avance en representación y visibilidad, otras advierten del riesgo de convertir la diversidad en un símbolo superficial que no transforme las realidades cotidianas de las personas autistas. Teresa Familiar, autora autista del libro Coreografías sociales, una guía dirigida a personas neurotípicas para comprender el funcionamiento del cerebro autista, valora positivamente que una muñeca pueda nombrar una condición silenciada a lo largo de los años. “Que una muñeca diga ‘existen niñas así’ abre una grieta en el silencio, y eso, para mí, siempre es valioso”, afirma. Durante años —explica— la diferencia no tuvo forma ni lugar en el juego infantil, y la visibilidad puede ser “un primer gesto de justicia”.

Sin embargo, Familiar también plantea dudas sobre quién y desde dónde se ha construido esta representación. “Me pregunto quién ha decidido cómo es una persona autista. Si esta Barbie escucha de verdad, o si solo etiqueta con delicadeza”, señala, apuntando a una preocupación compartida por parte de la comunidad: la tendencia a simplificar una condición diversa y compleja en una imagen única y comercializable.

Una condición diversa y compleja

De este modo, la autora se muestra especialmente crítica con la posible instrumentalización de la inclusión. “Desconfío de todo lo que convierte la diversidad en un objeto de consumo amable, fácil de colocar en una estantería para tranquilizar conciencias”, afirma. En su opinión, existe el riesgo de que la muñeca funcione más como alivio para los adultos que como una herramienta significativa para las propias niñas autistas, reforzando la idea de que la inclusión ya está resuelta sin cambios reales en la escuela, los ritmos sociales o la paciencia colectiva.

Desde esta mirada, el debate va más allá del juguete. “No quiero una Barbie que enseñe a las niñas autistas a parecer normales. Quiero una Barbie que enseñe al mundo a no tenerles miedo”, subraya Familiar, insistiendo en que la verdadera inclusión no reside en el objeto, sino en el uso que se haga de él. “Está en las manos que juegan con ella y en las preguntas que se atreven a hacer”.

Así, la Barbie autista se convierte en un símbolo ambivalente: para algunos, un paso necesario hacia la representación; para otros, un recordatorio de que la inclusión no puede quedarse en el escaparate y debe traducirse en cambios estructurales y culturales más profundos.

La compañía de juguetes Mattel lanzó este 11 de enero la primera Barbie con autismo, creada con el asesoramiento de la comunidad del Trastorno del Espectro del Autismo (TEA) para reflejar algunas de las formas en que las personas con autismo pueden experimentar, procesar y comunicarse con el mundo que les rodea. La empresa, asegura, que se ha asociado con la influencer Noemí Navarro, fundadora de la plataforma Madretea, autista y madre de un niño con autismo.

La muñeca cuenta con articulación en los codos y las muñecas para representar movimientos o comportamientos repetitivos, como el aleteo de manos y otros gestos que algunos miembros de la comunidad autista utilizan para procesar información sensorial o expresar emociones. Según la compañía, está diseñada con la mirada ligeramente desviada hacia un lado con la intención de reflejar cómo algunas personas con TEA evitan el contacto visual directo e incluye unos auriculares con cancelación de ruido, una tableta que muestra aplicaciones de Comunicación Aumentativa y Alternativa (CAA) basadas en símbolos, y un "fidget spinner" rosa, un tipo de juguete que ayuda a reducir el estrés y mejora la concentración.

La muñeca ha sido desarrollada en colaboración con la Red para la Autodeterminación Autista (ASAN -por sus siglas en inglés-), una organización sin ánimo de lucro dedicada a defender los derechos de las personas con discapacidad y dirigida por y para personas autistas. Según informa Mattel, esta muñeca se incorpora a la colección Barbie Fashionistas, que cuenta con más de 175 estilos con distintos tonos de piel, colores de ojos, texturas de pelo, tipos de cuerpo, así como con diversas condiciones médicas y discapacidades, como las Barbies que representan a personas sordas con diabetes tipo 1, síndrome de Down y ceguera. 

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