Arqueología en acción: aparece un thalamegos romano de 2.000 años en el puerto de Alejandría
La embarcación, de 28 metros conservados, se usaba para procesiones rituales en honor a la diosa Isis durante el Imperio Romano
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Una misión arqueológica subacuática egipcia ha descubierto en las aguas del antiguo puerto de Alejandría los restos sumergidos de una embarcación ceremonial con aproximadamente 2.000 años de antigüedad, perteneciente al periodo romano. El hallazgo, realizado por el Instituto Europeo de Arqueología Submarina, ha permitido identificar un tipo de nave excepcional: un thalamegos, un yate de recreo utilizado por la nobleza durante el Egipto helenístico y romano para celebraciones y rituales religiosos.
La embarcación fue localizada a apenas siete metros de profundidad en el fondo marino alejandrino, conservando 28 de los aproximadamente 35 metros de eslora que habría tenido en origen. Los investigadores destacan que la madera se encuentra en un estado excepcional de conservación gracias a haber permanecido enterrada bajo 1,5 metros de sedimentos marinos que actuaron como protección natural frente a la erosión del tiempo y las corrientes submarinas.
El equipo dirigido por el arqueólogo francés Franck Goddio ha identificado letras griegas grabadas en la madera del casco, posiblemente relacionadas con instrucciones de ensamblaje, una práctica habitual en la construcción naval de la antigüedad. La tipología de la escritura apunta a la primera mitad del siglo I d. C., en pleno periodo imperial romano temprano, lo que sitúa la embarcación en una época de esplendor para la ciudad de Alejandría como centro cultural y religioso del Mediterráneo oriental.
Un palacio flotante para la nobleza egipcia
Los thalamegoi representaban embarcaciones de fondo plano especialmente diseñadas para navegar en aguas poco profundas, como los brazos del Nilo o las zonas portuarias costeras. No destacaban precisamente por sus cualidades náuticas ni por su velocidad, sino por su función eminentemente representativa: estaban concebidas para albergar lujosos pabellones destinados a fiestas, banquetes suntuosos y procesiones fluviales que mostraban el poder y la riqueza de sus propietarios.
El geógrafo griego Estrabón ya mencionó este tipo de naves entre los siglos I a. C. y I d. C., describiéndolas como auténticos palacios flotantes dotados de amplias cubiertas, columnas decorativas y estancias lujosamente ornamentadas. La tradición histórica recoge incluso que Cleopatra recibió a Julio César en una embarcación de este tipo durante su célebre visita a Egipto en el año 47 a. C., empleándola como escenario para impresionar al líder romano con la magnificencia de la corte ptolemaica.
Conexión con el culto a la diosa Isis
Goddio vincula directamente el hallazgo con las ruinas cercanas del Templo de Isis, uno de los centros religiosos más importantes de la Alejandría romana. El arqueólogo francés plantea la hipótesis de que el barco pudo haber participado activamente en el navigium Isidi, una procesión ritual celebrada anualmente en honor a la diosa egipcia que simbolizaba la apertura de la temporada de navegación.
Esta ceremonia religiosa, que se extendió por todo el Mediterráneo durante el Imperio Romano, incluía una procesión marítima con embarcaciones decoradas que transportaban estatuas de la divinidad y sacerdotes vestidos con ropajes ceremoniales. El navegium Isidis constituía uno de los festivales más populares en las ciudades portuarias del mundo antiguo, atrayendo a miles de devotos que acudían a presenciar el espectacular desfile náutico.
Estado de conservación y perspectivas de investigación
Los responsables del proyecto subrayan que la investigación acaba de comenzar y podría aportar nuevos datos cruciales sobre la vida ceremonial y religiosa en la Alejandría romana. El excepcional estado de conservación de la madera permitirá realizar análisis dendrocronológicos para determinar con mayor precisión la fecha de construcción, así como estudios sobre las técnicas de carpintería naval empleadas en la antigüedad.
El equipo arqueológico planea continuar las excavaciones en el entorno inmediato del hallazgo, donde esperan localizar elementos decorativos, objetos rituales o restos de la superestructura que habría coronado la cubierta del thalamegos. Estos materiales adicionales podrían ofrecer información valiosa sobre el diseño arquitectónico de estos palacios flotantes y su uso específico en contextos ceremoniales.
Qué es un thalamegos
El término thalamegos proviene del griego y designa literalmente una "embarcación con cámaras" o "barco-palacio". Estas naves constituían el tipo de embarcación de lujo por excelencia en el Egipto ptolemaico y romano, destinadas exclusivamente al uso de la familia real, altos dignatarios y la aristocracia más acaudalada de las ciudades helenísticas.
A diferencia de las embarcaciones comerciales o militares de la época, los thalamegoi sacrificaban velocidad y maniobrabilidad a cambio de espacio habitable y confort. Su construcción incluía múltiples estancias cubiertas, columnatas decorativas, jardines en miniatura e incluso pequeñas fuentes ornamentales. Las fuentes antiguas describen algunos ejemplares particularmente grandiosos que alcanzaban los 90 metros de eslora y disponían de varios niveles con decoraciones que rivalizaban con las de los palacios terrestres.
Importancia del hallazgo para la arqueología mediterránea
El descubrimiento en Alejandría representa uno de los pocos ejemplos físicos de este tipo de embarcaciones que se han conservado hasta nuestros días. Mientras que las fuentes literarias y las representaciones artísticas proporcionaban información sobre su existencia y características generales, los restos arqueológicos reales son extremadamente escasos, lo que convierte cada hallazgo en una oportunidad única para contrastar las descripciones textuales con la evidencia material.
La ubicación del barco en las proximidades del Templo de Isis sugiere que la zona portuaria albergaba un distrito ceremonial específicamente dedicado a las actividades religiosas relacionadas con la navegación y el culto a las divinidades marítimas. Este contexto arqueológico amplía el conocimiento sobre la organización espacial de la Alejandría antigua y la importancia que las ceremonias náuticas tenían en la vida pública y religiosa de la metrópolis egipcia.
Por qué Alejandría conserva tantos restos sumergidos
El antiguo puerto de Alejandría constituye uno de los yacimientos arqueológicos submarinos más ricos del Mediterráneo debido a una combinación de factores geológicos e históricos. La ciudad sufrió varios terremotos devastadores entre los siglos IV y XIV d. C. que provocaron el hundimiento de amplias zonas costeras, incluidos muelles, templos y edificios monumentales que quedaron sumergidos bajo las aguas.
Además, el ascenso del nivel del mar durante los últimos dos milenios ha cubierto progresivamente áreas que en la antigüedad formaban parte del puerto activo o de zonas terrestres próximas a la costa. Los sedimentos marinos han actuado como agente conservador natural, protegiendo estructuras de madera, piedra y otros materiales orgánicos que en condiciones terrestres se habrían deteriorado completamente.
Cómo participaba el thalamegos en ceremonias religiosas
Las procesiones náuticas constituían un elemento central de la religiosidad en el Egipto antiguo y esta tradición se mantuvo durante los periodos helenístico y romano con adaptaciones a las nuevas sensibilidades culturales. El navigium Isidi, celebrado tradicionalmente el 5 de marzo, marcaba el inicio de la temporada navegable tras el periodo invernal en que las travesías marítimas se consideraban peligrosas.
Durante la ceremonia, un thalamegos profusamente decorado con telas de púrpura, guirnaldas florales y estandartes dorados transportaba la imagen sagrada de Isis desde su templo hasta el mar, donde se realizaban ofrendas y se bendecía una pequeña embarcación que se dejaba navegar libremente como ofrenda simbólica a la diosa. Los participantes incluían sacerdotes, músicos, danzarines y devotos que acompañaban la procesión tanto desde otras embarcaciones como desde los muelles, creando un espectáculo multitudinario que duraba todo el día.
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