La ventana
Luis Carlos Peris
Apoteosis huelvana
Con un cuello larguísimo que le permitía alcanzar hasta los 20 metros de longitud y un peso superior a las 15 toneladas, Qunkasaura pintiquiniestra es una nueva especie de titanosaurio identificada a partir de restos óseos hallados en el yacimiento de Lo Hueco, ubicado en Fuentes, Cuenca. Este dinosaurio habitó la Tierra hace aproximadamente 72 millones de años.Un estudio publicado este miércoles en la revista Communications Biology presenta esta nueva especie, cuyo nombre rinde homenaje a Cuenca, al pintor Antonio Saura y a la reina Pintiquiniestra, un personaje de una novela griega mencionado en El Quijote.
Francisco Ortega, paleontólogo de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y uno de los autores del estudio, explicó que los huesos de Qunkasaura pintiquiniestra se encontraron junto a muchos otros en un estrato sedimentario descubierto en 2007 durante las obras de las vías del tren Madrid-Levante, a la altura del municipio conquense de Fuentes.
Desde ese hallazgo inicial, el yacimiento de Lo Hueco ha proporcionado numerosos descubrimientos científicos significativos, desde avances en la biología evolutiva de cocodrilos hasta nuevos conocimientos sobre la historia de las tortugas y los titanosaurios. La continuación de los estudios de los restos encontrados ha culminado en este reciente descubrimiento. Ortega señaló que Qunkasaura captó su atención debido a características esqueléticas únicas, como salientes óseos redondeados en los huesos del cuello y una estructura en forma de gancho en la parte superior de la base de la columna vertebral, lo que sugería que se trataba de una especie desconocida hasta ahora.
El análisis comparativo de los huesos de este ejemplar con los restos de otros cinco titanosaurios encontrados en Europa (uno en el mismo yacimiento de Cuenca, otro en el País Vasco, uno en los Pirineos españoles y dos más en Francia) indica que Qunkasaura pertenece a un grupo de dinosaurios conocidos como saltasáuridos opistocelicaudinos, originarios de Laurasia, la antigua supercontinente que dio origen a Asia.
Ortega considera que este descubrimiento es fundamental para comprender los cambios que experimentó la fauna en los tiempos previos a la gran extinción que ocurrió al final del Cretácico, hace unos 66 millones de años. "En el yacimiento de Cuenca sabemos que hay restos de otro espécimen y es posible que haya un cuarto, lo que nos permitirá seguir avanzando en el conocimiento de los últimos gigantes que habitaron el planeta, entender su biología y su papel en los ecosistemas", añade Ortega.
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