Soto y Silvera le ponen sello a la tarde
Oliva Soto y Emilio Silvera, los triunfadores en Zalamea, con dos orejas cada uno Curro Moreno y Toscano dejan buenas sensaciones mientras que Galán lidió con el peor novillo
FESTIVAL EN ZALAMEA Ganadería: Cuatro erales de Dolores Rufino Martín y uno -quinto-, de Cayetano Muñoz, de variada presencia. Áspero y defendiéndose el primero, con nobleza y clase los restantes, siendo aplaudido el arrastre del tercero de la tarde. Bravo y a más el quinto del festejo. ACTUANTES: David Galán: silencio. Oliva Soto: dos orejas. Emilio Silvera: dos orejas. Curro Moreno: vuelta al ruedo. Juan Toscano: palmas. INCIDENCIAS: la plaza registró una floja entrada cercana a un cuarto del aforo en tarde soleada, pero de baja temperatura.
VOLVIÓ a lucir toreo y clase Emilio Silvera en la fría tarde zalameña. Renovando ese toreo largo, templado y puro que el de Huelva dejó explicado en su debut con caballos, el tercer acto del festejo celebrado ayer tarde en la plaza zalameña lleva plenamente su nombre. Nada gratuito, poco ficticio. Todo natural, con la fluidez que le sale el toreo ante cualquier enemigo. El de ayer, con uno de los erales de más volumen y clase de la tarde. Personalidad para escuchar lo justo, lo que se necesita escuchar. Entendimiento, para conjugar de nuevo la distancia que necesita el temple y hacer ese toreo que desde el ruedo se sube agradable al espectador.
Hay razones para abundar en la bondad que para el tendido deparó ese comienzo de faena por el pitón diestro aprovechando el viaje largo y con temple del eral. Después, con la muleta en la izquierda, Silvera recordaría que esa es la mano natural de un torero que paso a paso va cuajándose en importante. Tanto, como ese toreo al natural que llegó después, atemperando el viaje, acoplando templanza y sintiendo todo lo que ante la cara del novillo realiza. Certera espada, aunque aún le cuesta dejarla rotunda en toda su extensión. Por encima de todo, las sensaciones. Por encima de las sensaciones, las posibilidades que apunta.
Bien, sin paliativos de ningún tipo, estuvo Oliva Soto con un novillo de poco físico, pero de notable clase en su embestida suave, muy bien encauzada por el de Camas.
Poco se echó en falta de ese bonito toreo de Oliva cuando por sendos pitones corrió la mano con gusto y buen son, aunque en el entender de esta crónica está ese condicionante de la poca presencia de un eral para tamaño matador de toros. Lo que no se puede ocultar, ni falta que hace, es que Oliva le dio sitio y le ayudó al de Rufino Martín a irse creciendo poco a poco en unas manos de amplio entendimiento del temple. Sería a partir de su actuación cuando la tarde se fue enderezando poco a poco, borrando ese primer acto de l festejo en el que un novillo áspero y defendiéndose le puso las cosas difíciles a David Galán, honesto lidiador ante el garbanzo negro ganadero, con el que le costó trabajo ligar sentimientos y muletazos, aunque el malagueño se justificó en dominio.
Grata sorpresa la que deparó la actuación de Curro Moreno frente al cuarto de la tarde. Buena clase del novillo y faena de menos a más por parte del espigado jienense, que se sacó de encima la imagen de un discreto y desconfiado manejo capotero y se empleó en llevarse arriba ese cuarto acto de la tarde, corriendo con buen tono la mano en parejas tandas por ambos pitones, que andaban sirviendo para avalar un legítimo corte de trofeos hasta que la poca eficacia con el estoque terminó por dejar todo en una vuelta al ruedo.
Consumado capotero se mostró el jerezano Juan Toscano ante el buen ejemplar de Cayetano Muñoz que cerró el festejo, ganando terreno y jugando bien los brazos. Bastaron como argumentos al tendido para jalearle la decisión que después tuvo prolongación en una muleta que manejó con soltura y por momentos con bastante brillantez por ambas manos, con ligazón y templanza, destacando con la zurda. Un duro revolcón a la hora de matar le llevó hasta la enfermería, aunque sin serias consecuencias para el torero.
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