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TNT acoge el flamenco y el teatro más rompedores este fin de semana

'Flamenco Kitchen', de la compañía Flamenco Nómada.

'Flamenco Kitchen', de la compañía Flamenco Nómada. / M. G.

Después de un fin de semana bajo el signo del teatro contemporáneo de Atalaya y su Elektra.25, que puso de pie un TNT rebosante de espectadores por dos días consecutivos, la programación del XIV MITIN presenta dos propuestas innovadoras y de una calidad artística extraordinaria.

El sábado 23 de octubre a las 21:00, Flamenco Kitchen de la compañía Flamenco Nómada, pisará las tablas del TNT con una apuesta innovadora dentro del mundo flamenco donde escasea el trabajo de dramaturgia. Aquí se recrea  el mundo laboral de un grupo de mujeres que muestran en tono tragicómico sus vivencias a lo largo de sus largas jornadas de trabajo en la cocina de un restaurante. La precariedad, la explotación forman parte del universo de estas mujeres que representan a tantas trabajadoras en nuestra sociedad actual y que ejercen su profesión con la mayor disposición y optimismo.

En tono de comedia nos adentramos en la fábula de este espectáculo, donde sus protagonistas utilizan el trabajo como vía de escape a sus propias vidas, una trágica realidad que los obligará a enfrentarse a una situación inesperada. El que hasta el momento había sido un restaurante familiar se convierte en parte de una gran cadena y cada uno de los trabajadores se ven despedidos. Surgen entonces las distintas realidades de cada uno de ellos y deberán enfrentar la nueva situación unidos. Se pretende potenciar el trabajo de investigación en el teatro y flamenco. Se ha querido recuperar a artistas de distintas generaciones, lo que ha llevado también a una mezcla de estilos.

'Tribu', del Colectvo Fango. 'Tribu', del Colectvo Fango.

'Tribu', del Colectvo Fango. / ©Danilo Moroni

El domingo 24 de octubre a las 19:30, llega Tribu del madrileño Colectivo Fango, el montaje ganador de la pasada edición de CENIT (Certamen de Nuevos Investigadores Teatrales). Un grupo de amigos que se reúnen para comer y beber juntos acaban generando una suerte de "pacto común" que les lleva de vuelta hacia un estado primigenio y esencial. El lenguaje que utilizan deja de servirles; sus formas de estar consigo mismos y con los demás cobran nuevos sentidos… y desde ese vacío sus cuerpos ensayan una convención nueva y vieja a la vez. El espacio de encuentro inicial se transforma, por tanto, en un espacio sagrado, en un no-lugar para la comunión. Tribu es un rito, una invocación de energía, un anhelo compartido de conexión, una experiencia que no va a dejar indiferente a nadie, un antes y un después.

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