Un atracón de salud
El Cortijo del Alamillo acogerá las primeras Jornadas Andaluzas de Alimentación Inteligente En apenas una semana, el aforo se ha completado
Somos lo que comemos, pero no siempre sabemos cómo comer bien y, mucho menos, los productos empleados en la elaboración de lo que nos llevamos a la boca. Algo tan necesario como la alimentación puede resultar perjudicial para la salud si no se procura una ingesta adecuada de alimentos, según el perfil de cada persona. El desconocimiento de lo que es una dieta adecuada y la industrialización no ayudan a mantener la calidad de vida y sí ha provocado la proliferación de enfermedades. Con el fin de informar sobre cuáles son las pautas correctas para una alimentación sana y sobre la importancia de los alimentos a la hora de prevenir y curar diferentes patologías, el próximo sábado 29 de marzo, se celebrarán las primeras Jornadas Andaluzas de Alimentación Inteligente, organizadas por Buenas Terapias, donde un importante plantel de expertos aportarán alternativas para comer bien.
Cuidarse preocupa y mucho, por ello, en apenas unos días las plazas para este evento se han agotado. A lo largo de la jornada, intervendrán especialistas como Félix López Elorza, bioquímico con experiencia de 35 años en el Hospital Virgen Macarena, director del laboratorio del Hospital Victoria Eugenia de la Cruz Roja, copropietario y director del laboratorio Lab Sur de Sevilla, donde lleva 36 años estudiando las enfermedades alimentarias, y presidente de la Sociedad Andaluza para el Estudio de Intolerancias Alimentarias. Tratará el síndrome de histaminosis alimentaria no alérgica (HANA). Para López Elorza, la intolerancia alimentaria es "la pérdida de la salud por el consumo moderado de alimentos en buen estado... Para nosotros es importante hablar del mecanismo por el que se produce esa intolerancia. A nuestro juicio, el mecanismo que explica la aparición de los síntomas crónicos es la HANA".
Entre los síntomas más frecuentes se hallan los problemas digestivos, cefaleas, dolores musculares y articulares, entre otros. Como solución, una vez diagnosticado correctamente y conocidos los alimentos responsables, la dieta terapéutica personalizada y profesionalizada junto a los cuidados clínicos del médico.
Pero no siempre todo marcha según lo deseado por el incumplimiento de la dieta, unas veces por desconocimiento y otras por falta de voluntad. "También hay que resaltar que la oferta alimentaria actual es nefasta para este tipo de enfermos. Parece que sólo hay celiaquía e intolerancia a la lactosa, y esos dos mensajes, con la consiguiente presión publicitaria, más que ayudar, perjudican a este colectivo de histaminosis. El mercado tiene que ofertar productos con menos componentes y comer más con la cabeza que con la vista".
Para el especialista, en la actualidad, hay dos problemas importantes: uno es la presencia de proteínas lácteas en productos no lácteos que, por otra parte siempre se han fabricado sin lácteos (embutidos, fiambres, envasados...), y otro es que cada vez comemos un pan más apartado de la naturaleza: "Es más, la mayor parte de las veces no sabemos lo que comemos porque la composición del pan no está ni a la vista del consumidor ni sabemos la procedencia. Es lamentable que hoy se venda pan hasta en los quioscos de prensa".
De cómo podrían prevenirse y curarse enfermedades sólo con una alimentación ajustada a las necesidades de cada cual, a la actividad que realice y al clima en el que viva, basada en alimentos de producción ecológica y que respete la pirámide macrobiótica (muy parecida a la mediterránea) hablará Mati Navas, cofundadora y directora de La Crisálida, Instituto Macrobiótico, cuya intervención llevará por título Prevención natural del cáncer. Macrobiótica.
Diplomada en Nutrición y Dietética, tras más de 30 años dedicada a la enseñanza pública, Mati Navas decidió dar un giro a su vida cuando su hija enfermó. "Comenzamos a investigar y gracias a la macrobiótica consiguió mejorar. No existen alimentos prohibidos en la macrobiótica, pero sí es fundamental el volver a la alimentación tradicional, alejada de la industrial. El cáncer proliferó a partir de la revolución industrial, que coincide con la revolución de los fármacos, cuando se modificó la forma de desarrollar la agricultura y de alimentarnos".
Para Navas, un referente a seguir es la medicina oriental, donde se trabaja desde la salud y no desde la enfermedad. La clave: una correcta alimentación basada en cereales integrales, legumbres y verduras. "El cáncer puede ser genético, pero se desarrolla dependiendo de la forma de comer, según El Estudio de China, que es la investigación más completa a nivel científico. Esto no se difunde porque choca con intereses políticos y económicos".
Las terapias alternativas también estarán presentes en el Alamillo. Un ejemplo será la conferencia del especialista en Homeoterapia, Alimentación y Salud por la Politécnica de Madrid Rafael Méndez Cobos, quien hablará de La Terapia Gerson hoy. Según Méndez Cobos, "este método de tratamiento natural de enfermedades trata un total de cincuenta y dos, entre otras: artritis, adicciones, asma, cirrosis hepáticas, depresión nerviosa, fibromialgia, hipertensión, etc. Gerson sabía que el causante de muchas enfermedades es el ensuciamiento celular que provoca daños en el ADN y que lleva a las células a cancerizarse. Un hecho motivado, principalmente, por las macromoléculas bacterianas y alimentarias procedentes de la alimentación moderna, que traspasan el intestino delgado y terminan acumulándose en el organismo. La terapia reactiva la capacidad autocurativa del organismo (natura medicatrix)".
La Terapia Gerson, según Méndez Cobos, no trata síntomas , sino que limpia el organismo de tóxicos y regenera el cuerpo inundándolo con nutrientes provenientes de unos ocho kilos de frutas y verduras de cultivo biológico, ingeridos cada día. A lo largo del sábado 29 de marzo, varias serán las alternativas que en las jornadas se expondrán, todas bajo el mismo prisma, el de una alimentación saludable.
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