Por el camino de las teclas blancas y negras
La Fundación Jesús Serra y el Concurso Internacional de Música María Canals instalan siete pianos en el casco histórico
Caminar por las calles del centro a veces resulta algo parecido a una carrera de obstáculos. La gente se agrupa en puntos emblemáticos y transitar las calles se antoja complicado, para enfado de los viandantes. Pero hay ocasiones en las que a los peatones no les queda más remedio que olvidarse de su enojo, sobre todo, si al caminar se dan de bruces con un piano de cola. Eso mismo le sucedió ayer a los transeúntes que deambulaban por las calles más emblemáticas del casco histórico de la ciudad. La explicación a este hecho insólito la tiene una iniciativa creada por el Concurso Internacional de Música María Canals y la Fundación Jesús Serra, apoyada por el Ayuntamiento de Sevilla.
Bajo el nombre Sevilla se llena de pianos, ambas entidades decidieron llevar a cabo su propuesta de fomentar el conocimiento y la práctica de música clásica entre el público no profesional. Para ello dispusieron siete pianos de cola por todo el centro de la ciudad para que todo el que quisiera se acercara a tocarlos. Los puntos elegidos fueron la Encarnación, uno de los más exitosos, la Puerta de Jerez, el Teatro de la Maestranza, la Plaza Nueva, la calle Velázquez, la Plaza de Jesús de la Pasión -vulgo Plaza del Pan- y la Plaza de la Pescadería.
Alrededor de estos instrumentos se arremolinaba un público curioso que esperaba con interés a que algún intérprete se acercase a tocar. Ante la expectación, muchos improvisaban un número que surgía de manera espontánea, como el de Pablo Ramírez (violinista), Carlos Calien (pianista) y Cristina Rabell (pianista). Los tres jóvenes ofrecieron un pequeño recital en los alrededores de las setas ante los asombrados espectadores. Paula Granados de Osma y Diana Rodríguez, ambas pianistas y pertenecientes al dúo Vinte, tampoco quisieron dejar escapar la ocasión de tocar para todos los curiosos que las veían interpretar piezas musicales a cuatro manos.
Esta actividad, que se desarrolló desde por la mañana hasta las nueve de la noche, fue, en palabras de la directora de la Fundación Jesús Serra, Laura Halpern, "todo un éxito". "Es una iniciativa novedosa que ya se ha llevado a cabo en otras ciudades y queríamos traerla a Sevilla porque la música está identificada en el ADN de la ciudad", aseguró Halpern. Por parte del Ayuntamiento, el delegado del Área de Hábitat Urbano, Cultura y Turismo, Antonio Muñoz, afirmó que "este tipo de propuestas siempre contarían con el apoyo del Consistorio porque es una buena forma de fomentar la cultura".
El colofón a esta jornada musical lo pusieron los integrantes de la Real Orquesta Sinfónica de Sevilla en el Teatro de la Maestranza con un concierto titulado Color francés.
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