Visto y Oído

Antonio Sempere

Español

Qué gozo te da cuando percibes que te tratan como a un espectador adulto y formado. Me sucedió después de ver la entrega de Crónicas dedicada a la Real Academia de la Lengua, un viaje sin prisas a las interioridades de la institución de la mano de algunos de sus anfitriones más encantadores, su presidente Darío Villanueva; la académica más joven, Inés Fernández-Ordóñez y el escritor José María Merino.

Resulta que de los 500 millones de hispanohablantes solamente el 9% somos españoles. Es decir, que nuestro idioma, el español, se denomina así aunque el 91% de quienes lo emplean residan en otros países del mundo. Pero como somos como somos, parece que no damos valor a esta enorme riqueza que poseemos. Y ahí están los garantes de las lenguas minoritarias jugando a la discriminación positiva para que éstas subsistan. En teoría no hay nada que objetar, pero basta escudriñar sobre el terreno para comprobar cómo en la práctica se esconde cierto rencor a la que llaman lengua del imperio. Craso error.

En uno de los momentos más entrañables del reportaje, el profesor José Francisco Pascual, responsable del monumental Diccionario Histórico, repasó algunos de los términos que rescata la obra. Antes no se decía "hacer la cama", sino "aderezar la cama"; no existía "disparate" sino "disbarate", lo que ocurre es que a fuerza de uso terminaron por imponerse unos términos sobre otros.

Los ingresos que percibe la Real Academia de parte de los Presupuestos Generales del Estado se han visto mermados en un 60% en el último ejercicio. Lo que demuestra por enésima vez las prioridades de los políticos cuando se trata de elegir entre materia cultural y otras partidas. Juanxo Vidal, el autor de este reportaje de Crónicas en La 2, nos guió por los interiores de la Real Academia Española de la Lengua. Y desde hoy la apreciamos todavía más.

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