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El PP andaluz abraza al amigo gallego

Núñez Feijóo y Juanma Moreno pasan fines de semana juntos con sus familias, y el gallego es un buen amigo de Amalia Gómez y Javier Arenas de los tiempos del Ministerio de Trabajo

Feijóo se desliga del pacto de Castila y León con Vox

Alberto Nuñez Feijóo en el acto con miembros del PP de Galicia donde confirmó su candidatura para liderar el partido a nivel nacional. / Lavandeira Jr / Efe

El próximo congreso del PP se parece mucho a una enmienda a la totalidad al anterior, al que ganó Pablo Casado. Los populares diseñaron unas primarias mixtas que llevaban dentro un principio de corrección al voto popular: el candidato más votado por la militancia, que entonces fue Soraya Sáenz de Santamaría, no se alzaría con la Presidencia del partido, porque la elección posterior de los compromisarios en el congreso entre los dos aspirante más igualados le otorgaría la victoria a Pablo Casado. La ex vicepresidenta Sáenz de Santamaría ganó en Andalucía, y obtuvo los mayores éxitos en Málaga y Sevilla.

Feijóo ya era el candidato de la dirección del PP andaluz hace cuatro años, cuando no quiso dar el salto de Galicia a Madrid

Casi todo el PP andaluz era sorayista y, en menor medida, de María Dolores de Cospedal, porque los militantes que apoyaron, desde un principio, a Casado en Andalucía se contaban con los dedos de las dos manos. Fueron los de Cospedal quienes tumbaron la balanza a favor de Casado, que confeccionó una comisión ejecutiva sin integración. Juan Ignacio Zoido y José Antonio Nieto, que estaban en la dirección, habían sido de Cospedal; Juan Bravo, Esperanza Oña y José Ortiz, de Casado.

Feijóo es amigo de Juanma Moreno, con quien ha compartido fines de semana, de Amalia Gómez y de Javier Arenas

Pero, para la dirección del PP andaluz, Soraya fue un remedio ante la indecisión de quien era su candidato de verdad: Alberto Núñez Feijóo, presidente de la Xunta. Juanma Moreno, que aún no era el presidente de la Junta, respaldó a este gallego que guarda una amistad de décadas con algunos de los dirigentes anteriores del PP andaluz. Pero como uno de ellos cuenta, "nos dejó con la brocha en la mano". ¿Por qué?

A Feijóo, y esto es algo que se conoce bien en Andalucía, porque el PSOE transitó en dos ocasiones por procesos similares, le dio vértigo salir de la Xunta, competir en unas primarias de poco más de dos semanas, y dejar lista su sucesión, a la vez, en el Gobierno gallego. Ante el relevo, el PP de Galicia mostró alguna división, y Núñez Feijóo se echó atrás.

Hijo político de Romay Beccaría

El proceso ahora es muy distinto. Él es el único candidato, llega casi por aclamación, y se ha tomado con más calma su relevo en la Xunta. De momento, seguirá siendo presidente, y ya se verá si las elecciones gallegas no coinciden con las generales.

Cuando no se decidió, Feijoó acababa de ser padre, por primera vez, con 57 años, un hijo fruto de su relación con quien había sido directora de Zara Home, y desde el lado amigo de la política se filtraron las fotografías veraniegas que el gallego se hizo con Marcial Dorado, uno de los conocidos contrabandistas gallegos de tabaco que acabó en el de la droga. Una fuente del Ministerio del Interior explicó, en su día a este medio, que esa anterior relación no supuso ningún riesgo en la biografía del presidente de la Xunta. "Nada", concluyó.

Juanma Moreno ha sido el presidente autonómico que más le ha apoyado. El malagueño y el orensano son amigos desde hace tiempo; junto a sus familias han pasado fines de semana juntos y algún viaje por Andalucía, aunque Feijóo es un conocido en el PP andaluz casi desde el primer Gobierno de José María Aznar.

Feijóo es un hombre de José Manuel Romay Beccaría, un abogado del Estado que participó en la modernización de la administración española en la década de los sesenta, que sería ministro de Sanidad con Aznar y que pertenece al sector ilustrado del PP gallego. El partido en Galicia se divide, de modo histórico, entre los rurales y los del birrete, Romay Beccaría es de estos últimos y Feijóo, una mezcla, porque nació en una aldea de Orense. Fue Romay Beccaría quien dio el primer puesto a Feijóo en el Gobierno central, al nombrarle director general del Insalud.

En el Insalud, el gallegó conoció y trabajó con quien era la responsable de Asuntos Sociales en el Ministerio de Trabajo: la andaluza Amalia Gómez. Ambos pusieron varios proyectos en marcha porque sus competencias confluían. Eran los tiempos en que el ministro Javier Arenas había hecho del edificio del Ministerio una residencia donde vivían casi todos los andaluces que formaban parte del Gobierno. Feijóo labró una amistad importante con Arenas y, casi más, con Amalia Gómez.

Feijóo no es un hombre, por tanto, de Mariano Rajoy, sino de Romay Beccaría, uno de esos juristas que reformaron la vieja administración franquista que salió de la autarquía, si aquello pudiera llamarse administración y no un conjunto caprichoso de institutos y ministerios donde cada uno de sus dirigentes era un virrey sin procedimientos ni ataduras legales. El último puesto fue el de presidente del Consejo de Estado, antes de que fuera relevado por la socialista María Teresa Fernández de la Vega.

Feijóo es el mejor valorado entre los votantes de PSOE, Cs, PP y Vox; Díaz Ayuso, entre los del PP y Vox

El congreso de Sevilla es una enmienda al anterior no sólo por la persona elegida, sino por los modos de hacer política. Núñez Feijóo ha adelantado que quiere hacer una oposición sin insultos, sin adjetivaciones, sin ese nervio agrio que Pablo Casado imprimió a su relación con los competidores. y si Casado provenía del ala más derechista del partido, Feijóo estaba en la centrista, como Juanma Moreno, Javier Arenas y Amalia Gómez.

Es un hecho que la madrileña Isabel Díaz Ayuso es la dirigente mejor valorada entre los votantes del PP y de Vox, pero Núñez Feijóo alcanza una notable aceptación entre los electores de estos dos partidos, más los de Ciudadanos y PSOE, lo que le lleva a concebir el objetivo de hacer del partido "una casa común de los españoles". Éste es el gran trabajo que le espera, porque las coaliciones del PP con Vox en algunos gobiernos, como ya ha sucedido en Castilla y León, provocarán un alejamiento del voto de izquierdas más centrado.

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