La aldaba
Carlos Navarro Antolín
¡Moción de censura en Los Remedios!
La coyuntura económica en la que se encuentra todo el mundo, además de suponer aumentos en los precios de consumo (el IPC español llegó a una cifra sin precedentes desde 1985 con un alarmante 9,8% el pasado mes de marzo) está desembocando en varias medidas por parte de los productores para paliar las pérdidas de beneficio en detrimento, por supuesto, del consumidor.
Al comprar bienes de consumo diversos, como alimentos o productos de higiene, ahora se están pagando los mismos precios que se pagaban antes de la escalada inflacionista, o incluso precios mayores, por una cantidad menor de dichos bienes, suponiendo esto un gasto mayor que puede provocar serios problemas en la economía de cada hogar.
Varias organizaciones dedicadas a la defensa del consumidor, como la OCU, han estudiado casos diversos de la denominada reduflación, término derivado del inglés shrinkflation, que mezcla los términos de inflación y reducción, refiriéndose dicha reducción al tamaño y contenido de envases de bienes de consumo. Así pues, empresas varias, como la pesquera gallega Pescanova, han sacado tajada de esta situación aprovechándose de cifras engañosas. Por ejemplo, el precio medio de un envase de lomos de merluza de esta marca se ha reducido en un 7,1% respecto a la cifra del año 2020. Sin embargo, lo que podría parecer un incentivo para el consumidor, resulta ser un perjuicio económico, si tenemos en cuenta que dicho envase contiene ahora un 10% menos de lo que contenía en aquellas fechas. Por ende, lo cierto es que la supuesta rebaja, si consideramos la reducción simultánea de cantidad del bien, resulta en una subida de 3,2% del precio.
Siendo este fenómeno un auténtico rompecabezas a largo plazo para la gestión económica de cada consumidor, las empresas que aplican la reduflación en sus productos se cubren las espaldas ante posibles demandas por parte del cliente. Las justificaciones, cuando las hay, en lugar de simplemente reservarse cada empresa las características específicas de sus respectivas políticas de precios para no informar plenamente al consumidor, son muy variadas, y abarcan desde la reducción de calorías hasta la modificación de los hábitos de consumo.
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