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Aviso amarillo por lluvia en Sevilla

En el convencimiento de que salvará el 'match ball'

Antonio Tapia, centrado en hallar sitio a Jonathan y en ver qué opción toma con respecto a Arzu

Tapia camina mientras dialoga con Momparlet.
J. Mérida / Sevilla

19 de enero 2010 - 05:02

Acaba de dejar atrás su peor semana como entrenador Betis y ofrece la impresión de estar afectado lo justo. El flirteo público de Manuel Ruiz de Lopera con Juande Ramos no ha hecho excesiva mella en un hombre fuerte mentalmente como Antonio Tapia, quien además asegura haber vivido experiencias similares en su dilatada carrera como entrenador en todas las categorías del fútbol nacional.

Dicen quienes lo conocen que no se deja influir por las noticias que le llegan del entorno, sean positivas o negativas. Este fuengiroleño nacido en Baena es un hombre recto que se ha marcado una filosofía de trabajo que trata de respetar vea el camino a seguir o venga curvas como las que hoy se ve obligado a sortear.

Su ilusión en el proyecto se mantiene intacta. Lo dice a boca llena y a todo el que quiera escucharlo: está en el club en el que quiere estar y no se muestra arrepentido de haber firmado por el Betis.

La llegada de Jonathan Pereira le ha satisfecho. Se trata de un delantero muy de su agrado y que figuraba en la agenda del Betis antes de las conversaciones con Juande Ramos que lo elevaron al primer plano. Con él y la llegada más o menos inminente de Emana, tendrá donde elegir. Podrá dosificar a Pavone y sacarlo de los partidos que a priori le son menos propicios, como quizá el del próximo domingo en el Ciutat de Valencia. Incluso se podría plantear la posibilidad de sentar en el banquillo a un Sergio García que no ofrece un rendimiento acorde con sus cualidades.

De momento, ante el Levante es muy probable que Jonathan se alinee en punta, con el catalán por detrás o a su lado en 4-4-2. Aunque todo dependerá del estado de forma del gallego, que se prevé bueno por cuanto no ha dejado de entrenarse con el Villarreal.

En ésas anda enfrascado Tapia, quien es consciente de que se la juega en Valencia aunque no hace distinciones entre este partido, el último ante el Salamanca u otros complicados que tuvo en el pasado. "Estoy acostumbrado a los match balls, los he tenido en todas las categorías, incluso en Tercera", suele decir.

Por ello, su única lucha es ver si estará o no Melli y qué hará con Arzu, quien ha estado fuera dos partidos por su autoexpulsión frente al Huesca. Las posibilidades son tres: dejarlo en el banquillo, que acompañe a Carlos García en el eje de la defensa o que se alinee en el centro del campo.

La semana de entrenamientos, que se inicia hoy tras dos días de asueto, dictará sentencia. Al menos, Tapia la empieza sabiendo que se sentará el domingo en el banquillo, algo que no tenía asegurado hace siete días.

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