José Carlos Ruiz, filósofo andaluz: "El gran error del siglo XXI es entender el pensamiento como productividad"

Este filósofo explica que se vive una ruptura entre la vida y el pensamiento

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Mujer pensando
Mujer pensando / Freepik

Una de las primeras tareas que tenemos cada día es revisar la check list de todas las cosas que nos quedan por hacer. Vivimos desbordados y sin tiempo para disfrutar de lo que tenemos a nuestro alrededor. Por ello, es necesario tener presente que los ritmos de vida están muy acelerados y que nos podemos permitir el lujo de no hacer nada, sin sentirnos culpable e, incluir el pensamiento dentro de nuestra rutina.

La carga mental en el último siglo se ha vuelto muy pesada. Esta se traduce como el esfuerzo constante de recordar, anticipar y planificar todo. Varías investigaciones resaltan que esto incluye planear, vigilar y recordar tareas invisibles que acaban generando un desgaste emocional y afectando a la relación, al trabajo o a la familia.

Con la carga mental se entra en una especie de bucle que no nos deja descansar porque siempre le estamos dando vueltas a los mismos pensamientos. No importa si estamos en la cama descansando o, simplemente, viendo una película sentada en el sofá.

Cuáles son los síntomas de la carga mental

Esta pasa factura a lo largo de los meses, sobre todo, en relación con el estado de ánimo. La ansiedad y la culpa son elementos que suelen aparecer con frecuencia. Se trata de un peso que no se ve y que se combina con otros síntomas a nivel físico. Estos pueden ser dormir mal, dolores musculares causados por la tensión constante y problemas digestivos derivados del estrés.

El filósofo andaluz José Carlos Ruiz explica las causas de la carga mental en el siglo XXI. Anteriormente, pensaba que había una relación y vida que actualmente se ha perdido, precisamente por ese estrés constante de llegar a todo. "No tenemos tiempo ni distancia para poder pensar en la propia vida que llevamos", expone.

Ahora mismo lo que queda es un pensamiento disfrazado que se ha convertido en el resultado de una idea de vida productiva. Por ello, "el gran fracaso del siglo XXI es que solamente se puede entender el pensamiento desde categorías temporales relacionadas con la productividad", aclara. Es decir, todo aquello que no hagas o no pienses relacionado con cómo producir más es una pérdida de tiempo.

Las cargas mentales no son pensamiento, es precisamente la falta de pensamiento. Una separación entre vida y pensamiento, ese divorcio que estamos sufriendo en la contemporaneidad.

Cuáles son las estrategias para romper con esa carga mental

En primer lugar, se debe poner nombre a la carga mental, esta no debe ser invisible. No se trata de cansancio, sino de un esfuerzo constante en organización. Por ello, se debe hacer una lista con aquellas cosas que pensamos para hacerla más visible y que se pueda repartir con más justicia.

Una planificación más justa y no dejar espacio a los imprevistos. Priorizar una lista muy pequeña de cosas, pudiendo llegar a todo más fácilmente. Otra estrategia que va de la mano es decir que no, pero sin sentirse culpable. Se debe poner límites para liberar tanto espacio como energía.

Por ello, es muy importante dedicar tiempo a uno mismo. Esto es una necesidad y se traduce en leer, hacer ejercicio o, descansar en silencio para recargar fuerzas, sin que esto se traduzca como un reto, sobre en relación con el deporte o la lectura.

Otra de las tareas que ayuda bastante a minimizar las grandes tareas. Por ejemplo, si tenemos que hacer una mudanza, como indica esta psicóloga, poner en el organizador tarea por tarea. Así algo que solo visiblemente es uno, se convertirá en muchas pequeñas cosas. Así no pensaremos que hemos sido poco productivos.

Referencias bibliográficas:

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