El hermoso abrazo a la cruz en San Nicolás
Alguien lo comentó ya bien entrado el mediodía. No hacen falta grandes planes de diseño ni complejos montajes para llamar la atención del devoto. A veces basta con un detalle aparentemente menor. Se comprobó ayer en el templo de San Nicolás, donde el Señor de la Salud, una de las grandes imágenes de la Semana Santa, apareció en actitud de abrazar la cruz en vez de cargarla sobre un hombro. ¿Qué quieren que les diga? Me encantó. Y me acordé de Ramón Ybarra, aquel hermano mayor que tiene dedicada una plaza justo a la vera de la iglesia. Quienes vimos a a este Ybarra recibir por sorpresa una vara de la presidencia del paso de Jesús Nazareno en la misma Madrugada, vimos ayer un detalle que nos recordó al inolvidable hermano mayor de la Candelaria, quien estuvo a las duras y a las maduras en la vida interna de su amada cofradía. Ramón era muy de la Candelaria, ¡cómo no!, y muy del Silencio como correspondía a su apellido. Por eso el abrazo de la cruz en el Nazareno de la Salud funde ambas devociones y genera nuestro recuerdo. Recuerdo al Señor con la cruz de guía en actitud de abrazo, cuando lo sorprendimos así en la cuaresma de 1999. Pero no lo recordábamos tal como lo descubrimos ayer. Enhorabuena a los priostes y a quienes corresponda. No hacen falta trucos, ni estridencias ni inventos raros para llamar a la unción sagrada. El Señor de la Salud solo merecía ayer, como siempre, las oraciones de sus cientos de devotos, que guardaron unas colas impresionantes. La ocasión lo merecía.
Sencillez y elegancia en el Cerro
En el Cerro hemos disfrutado de otra muestra más de buen gusto en la labor de las priostías esta Semana Santa. Son jornadas en los que vemos demasiados ejemplos que revela la estrechez de la frontera entre lo sublime y lo... ridículo. Por eso nos congratulamos ayer de la sencillez y la elegancia de cuanto vimos en el templo parroquial. Siga así la hermandad del Cerro, a la que vimos en su primera salida en 1989 y que se ha convertido en un ejemplo sólido de cofradía con gusto, con estilo propio y con innovaciones doversas que jamás han chirriado.
Falsa alarma
Esta cuaresma escribimos que nos preocupaba muchísimo el síndrome del vacío que sufrirían los tíos que vigilan los puertas de los templos. ¡Qué equivocados estábamos! Con la de colas que hay están haciendo su agosto. Y no nos referimos a los señores de empresas de seguridad contratados al efecto, sino a los hermanos que, medalla al pecho, viven sus minutos de gloria haciendo y deshaciendo, mandando y organizando, parando y abriendo el paso. ¡Falsa alarma! Los tíos de las puertas no están notando ningún vacío. Y yo me alegro muchísimo.
Mensajes al Fiscal
“Interesante y elegante altar del Señor de la Salud, de la Hermandad de la Candelaria, usando parte del monumento del Jueves Santo. Recuerda a los altares que se montan en el Sur de Italia y cuya religiosidad popular guarda cierta semejanza con la de Sevilla”.
Pascual González
Qué detallazo el de los Cantores de Híspalis al cantar las sevillanas de San Benito en la mismísima capilla donde se venera el Señor de la Sagrada Presentación al Pueblo. La sevillana de nuestras vidas, de la adolescencia y juventud de miles sevillanos. Pascual estuvo sublime. Ydejó bien claro que está en este mundo gracias al Señor. Sí, puede ser algo extraño para algunos eso de cantar una sevillana en esas circunstancias en plena Semana Santa, pero es uno de los momentos que finalmente nos ha regalado la pandemia. ¡Algo bueno debía tener este tiempo! ¿O no?
Efectos de la veneración
Con eso de no besar ni manos ni pies de las imágenes sagradas, que está muy bien por higiene y por aquello de la conservación de las imágenes, tenemos más tiempo para contemplar de cerca el rostro de las imágenes de nuestras devociones. ¿Qué quieren que les diga? Se comprueba perfectamente cuáles son las que aguantan los primeros planos. Así nos se comprobó con la Virgen de la Encarnación de San Benito. ¡Benditas las veneraciones de 2021!
¡A por el velador!
Ayer vimos colas para conseguir un mesa en un bar casi como las de espera para acceder a un templo. Hay gente a la que no le importa esperar media o una hora para sentarse en la ciudad de los miles de bares. Nunca lo comprenderemos. ¡Doctores tiene la iglesia! Oquizás es que hay bares buenos, rematadamente buenos, que merecen la pena el esfuerzo. Pero les aseguro que las colas que vimos requerían de una espera muy superior a la calidad de las viandas que se ofrecen en el establecimiento en cuestión.
Mejor el sábado
Hosteleros y vecinos lo dicen. La demandas en los bares del centro, el movimiento de clientes, fue mucho más intenso el Sábado de Pasión que el Domingo de Ramos. Siempre hemos sido más de disfrutar las vísperas. Y que esta Semana Santa sea sin pasos en la calle no lo ha cambiado.
El ejemplo de Angelita
Las declaraciones de la célebre saetera Angelita Yruela son toda una lección. Quien ha visto fundar una hermandad en el salón de su casa (el Rocío) no se sorprende de nada, ni siquiera de la pandemia que nos ha dejado sin pasos en la calle. Angelita explica las cosas con optimismo. Es positiva, invita a mirar al futuro, a no perder el tiempo con lamentaciones. Harían bien los jóvenes con exceso de emotividad en apreciar el testimonio de una cofrade que, además, tiene el título de Hija Predilecta de Sevilla.
El pertiguero
Primer golpe. Hay que llamar a Mariló Montero, hermana de la Candelaria, y preguntarle por la lesión que le dejó en reposo todo el Martes Santo. Desde aquí le enviamos todo nuestro ánimo y un fuerte abrazo en la distancia y con mascarilla. Segundo golpe. Las cosas hay que hacerlas bien. Aviso. La exposición de Cajasol requiere de una hora y cuarto para ser bien visitada. Tercer golpe. Insufribles los audios del personaje de la provincia que amaga con rimas, cuenta que se pondrá el chaqué en no sé qué ceremonia y cosas absurdas que no deberían trascender del ámbito privado. Llegan al teléfono como una plaga. Empiezan a cansar las historias del aguó. Y ciriales arriba. Al final le está ocurriendo lo mismo a mucha gente. Están fuera todo el día, como si saliera la cofradía. Gastan como si hubiera pasos en la calle. ¿A ver si hemos inventado un nuevo modelo de Semana Santa?
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