INVESTIGACIÓN
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Mette-Marit plantó a las casas reales en 2013 para estar con Jeffrey Epstein

Los documentos del caso Epstein apuntan a que el vínculo de la princesa con el magnate fue mayor de lo que se preveía

Mette-Marit y su vínculo con Epstein compromete cada vez más a la Corona noruega

El hijo de Mette-Marit dedica su declaración por violación a atacar a la prensa

La princea Mette-Marit en un acto de la Cruz Roja del que debió ausentarse / EFE
F. A. G.

17 de febrero 2026 - 20:41

La monarquía noruega se enfrenta a su hora más oscura, atrapada en una espiral de escándalos que amenazan con demoler la imagen y el aprecio hacia la familia real. En el ojo del huracán, la princesa consorte Mette-Marit y sus malas decisiones durante años. La revista Lecturas se hace eco del aumento de la presión sobre la princesa al hallarse indicios de su vínculo personal con el magnate Jeffrey Epstein. Esta polémica incluso torno un carácter mayor al de las acusasaciones contra su hijo, Marius Borg, en pleno proceso judicial de más de una treintena de cargos, entre ellos el de violación a su ex pareja. Todo esto está dejado a la opinión pública noruega en estado de shock. La conexión directa entre la princesa Mette-Marit y el turbio magnate Jeffrey Epstein se torno en algo más grave a medida de que se encuentran más datos. Lo que durante años se vendía como ausencia por motivos de salud, hoy se destapa como una de las mayores sombras en la biografía de la futura reina (si es que ya llega a reinar) al marcharse con Epstein

Una de la fracturas de esta grieta cada vez mayor en la Corona nórdica se remonta a 2013, durante la coronación de Guillermo y Máxima de Holanda. Mientras los herederos de toda Europa posaban unidos en una histórica fotografía de unidad monárquica, incluidos los futuros Reyes españoles, Felipe y Letizia, el lugar de Mette-Marit quedó vacío. La excusa oficial era una indisposición médica.

Sin embargo, el rastro de correos electrónicos recientemente desvelado confirma que, mientras príncipes y soberanos brindaban por el futuro de los monarcas neerlandeses, la esposa del príncipe noruego Haakon se encontraba en Nueva York disfrutando del lujo en una de las residencias de Epstein, una realidad que la casa real ocultó bajo una cortina de humo.

Este golpe a la credibilidad institucional coincide con el peor momento personal para la princesa, quien lucha contra una fibrosis pulmonar crónica que la mantiene en una espera agónica por un trasplante. El asedio de la prensa local y el reciente colapso mental que ha obligado a suspender toda su agenda para 2026 son el reflejo de una mujer al límite. La propia casa real ha tenido que emitir un comunicado pidiendo tiempo para que ella pueda "recomponerse" y dar las explicaciones pertinentes sobre sus vínculos con el magnate, una espera que solo aumenta la tensión en el palacio de Oslo.

Por si el escenario no fuera suficientemente dantesco, el proceso judicial contra su primogénito, Marius Borg, termina de apuntillar el prestigio de los Glücksburg. El joven se enfrenta a una posible condena de hasta 16 años de cárcel por un catálogo de 38 delitos, incluyendo acusaciones de extrema gravedad que han dinamitado la paz familiar.

Entre enfermedades físicas, crisis psicológicas y fantasmas del pasado que regresan desde la Gran Manzana, la corona de Harald y Sonia afronta un desafío existencial donde la sinceridad ejemplar que se le exige a una monarquía moderna brilla, por ahora, por su ausencia.

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