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Condenado a dos años de cárcel por violencia de género en Sevilla: “Se ha hecho justicia, quiero que mi exmujer esté bien”

El acusado se saltó una orden de alejamiento y no sólo insultó y amenazó a su ex delante de la hija que tenían en común, sino que la agredió

El hombre, tras un acuerdo con la Fiscalía y la víctima, estará en libertad a cambio de realizar 100 días de trabajos en beneficio de la comunidad o asistir a cursos sobre violencia machista

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El caso fue enjuiciado ayer en la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla. / D.S.

La Audiencia de Sevilla condenó ayer a dos años de cárcel a un hombre con distintas órdenes de alejamiento respecto a su antigua pareja, con la que además tenía una hija pequeña, que en 2025 se saltó la última de ellas y se acercó a la vivienda de la mujer para amenazarla, insultarla y agredirla. El acusado ha reconocido la comisión de hasta cuatro delitos, pero su abogado le ha conseguido un acuerdo por el que la Fiscalía y la víctima han aceptado no sólo una sustancial rebaja del castigo, sino también que se suspenda la ejecución de las penas de prisión correspondientes a los delitos de lesiones y quebrantamiento de medida cautelar. A cambio deberá seguir programas sobre violencia de género, efectuar 100 días de trabajos para la comunidad y, por supuesto, no cometer ningún delito en cinco años. "Muchísimas gracias", les dijo el procesado al tribunal, a las acusaciones y hasta a los estudiantes que asistieron al juicio. "Estoy de acuerdo, se ha hecho justicia y estoy muy arrepentido de lo que hice. Quiero que mi exmujer esté bien y lo mejor para mi hija", afirmó también.

El encausado era A.D.T., con antecedentes penales válidos para la reincidencia al haber sido condenado dos veces por quebrantamiento de una orden de alejamiento: el 23 de abril de 2025 le cayeron seis meses de prisión y menos de un mes después, el 21 de mayo, le cayeron otros cuatro meses. Esas sentencias fueron dictadas por el Juzgado de Violencia Sobre la Mujer número 1 de Dos Hermanas y el Juzgado de lo Penal número 5 de Sevilla, respectivamente.

El caso es que el acusado, según indicaba la fiscal en su escrito de acusación, tuvo una relación sentimental "de convivencia" con la víctima, con la que tenía una niña que ahora tiene 10 años. El 28 de junio de 2024, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 5 de Dos Hermanas concedió una orden de protección a favor de la mujer y prohibió al acusado aproximarse a menos de 300 metros y comunicarse con ella. Pero no hizo caso. "No obstante la anterior resolución, y con total desprecio hacia su contenido", dice la Fiscalía, sobre las 21 horas del 14 de junio de 2025 se dirigió al domicilio de la víctima y "comenzó a llamarla profiriendo gritos y arrojando piedras hacia la ventana".

Como la hija de ambos estaba precisamente dentro de la vivienda, la mujer "decidió bajar". Y entonces el hombre, "con ánimo de amedrentarla y atentar contra su integridad física", empezó a gritarle cosas como "hija de puta, cabrona, guarra, asquerosa, me cago en tus muertos, voy a matarte". Pero no se quedó en las palabras. También "la agarró con fuerza por el pelo, le propinó fuertes golpes en la cabeza y en el rostro, la arrojó al suelo y la inmovilizó colocándole la rodilla en la zona del tórax y agarrándola con fuerza por el cuello". Por suerte para ella, en ese momento llegó su hermano y "pudo auxiliarla".

Como consecuencia de la agresión, la ya exmujer sufrió contusiones corporales, dolor en cuero cabelludo, mordiscos en la mano y la pierna y rotura total y "traumática" de un incisivo. Para recuperarse de las lesiones necesitó el "raspado radicular" de 34 dientes, o lo que es lo mismo, dos operaciones en una semana (el 15 y el 22 de enero de 2025). Esos gastos odontológicos, que forman parte de la indemnización que deberá recibir, ascendieron a 240 euros.

El encausado, que está en prisión provisional desde el 24 de junio de 2025, llegó al juicio en la Sección Cuarta de la Audiencia de Sevilla con una petición de la Fiscalía de siete años de cárcel por un delito de lesiones agravadas en el ámbito de la violencia de género (cinco), amenazas también relacionadas con la violencia sobre la mujer (uno) y quebrantamiento de medida cautelar (uno). Y a eso había que sumar 30 días de localización permanente por otro delito de vejaciones.

Tras el acuerdo alcanzado por las partes personadas, la condena definitiva se quedó en un año y medio de prisión por las lesiones que infligió a la víctima, seis meses por quebrantamiento de medida cautelar (por burlar la orden de alejamiento), 30 días de trabajos en beneficio de la comunidad por las vejaciones y otros 70 días por las amenazas leves. Durante siete años no podrá acercarse a menos de 500 metros y comunicarse con la víctima y durante seis años tendrá prohibido poseer armas. Por último tendrá que indemnizarla con 2.520 euros por las lesiones (280), los daños dentales (240) y las secuelas (2.000).

Una de las claves del acuerdo es que A.D.T. pagó toda la indemnización antes del juicio, así que se ganó la atenuante de reparación del daño. La otra atenuante que se le aplica es la de drogadicción, ya que en el momento de los hechos "era adicto a sustancias estupefacientes que mermaban su capacidad de autocontrol". El acuerdo, además, incluyó la suspensión de la ejecución de las penas de cárcel. El encausado, que fue puesto en libertad ayer mismo, seguirá así siempre que no cometa ningún delito en cinco años, que respete las órdenes de alejamiento, que realice 102 días de trabajos en beneficio de la comunidad y que realice cursos formativos en materia de violencia de género. Durante el primer año, además, estará sometido a un "control telemático" de la orden de alejamiento.

Así se expresó la fiscal, cuyo escrito definitivo de acusación fue aprobado por el abogado de la víctima, el abogado del acusado y el propio procesado. "Estoy de acuerdo", respondió cuando la presidenta del tribunal le preguntó si aceptaba los términos de la conformidad. "Estoy muy arrepentido de lo que hice. No estaba en mis cabales. No hay más que verme, soy otro, llevo siete meses en desintoxicación y quiero que mi exmujer esté bien. Tengo una niña de diez años y sólo quiero lo mejor para ella", añadió antes de levantarse para abandonar la sala. Y aún le quedó tiempo para dar las gracias, pedir "perdón por lo ocurrido" y reconocer que "se ha hecho justicia". La magistrada aprovechó la ocasión para pedirle que no cometiese "más errores". El tiempo lo dirá...

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