El joven que atropelló y mató a una amiga de su novia en Paradas es condenado a dos años pero no irá a la cárcel
Homicidio imprudente
La familia de la víctima, una joven de 16 años, supera las discrepancias que mostró en la Audiencia de Sevilla y acepta que Ángel G.D. reciba una pena mínima que además se suspende durante cinco años
El acusado iba a auxiliar a la víctima y a su propia pareja porque habían sufrido una avería en su ciclomotor, pero iba demasiado bebido y al llegar al lugar arrolló a ambas
Principio de acuerdo para que el joven que atropelló y mató a una amiga de su pareja en Paradas no entre en la cárcel
A juicio el joven que atropelló y mató a una amiga de su novia cuando iba a auxiliar a ambas en una carretera de Arahal
El caso del joven de Marchena que atropelló y mató a una joven de 16 años y que hirió a su propia novia cuando iba a auxiliar a ambas en una carretera a la salida de Paradas, donde se habían quedado varadas por una avería, ha concluido con el acusado condenado a pena de cárcel pero eximido de entrar en ella si a cambio cumple ciertas condiciones. Las partes alcanzaron a finales de enero un principio de acuerdo para que el investigado, Ángel G.D., fuese castigado con dos años de prisión por un delito de homicidio imprudente y para que la ejecución de esa sentencia se suspendiera durante cinco años, de modo que no ingresaría en un centro penitenciario a no ser que cometiese cualquier delito durante ese plazo. Ese pacto estaba pendiente de ser aprobado por toda la familia de la víctima y, a pesar de las discrepancias que visibilizaron de forma clara aquella mañana de enero en la misma Audiencia de Sevilla, al final todos le dieron el visto bueno.
Así queda plasmado en la sentencia definitiva, dictada por la Sección Primera, que condena a Ángel G.D. por un delito contra la seguridad vial en concurso con otro de homicidio imprudente, en relación con la muerte de Paula, y también por un delito de lesiones, por el atropello de su entonces pareja, en ambos casos con las atenuantes de confesión y dilaciones indebidas. Además de los dos años de prisión, el tribunal le impone la privación del derecho a conducir vehículos a motor o ciclomotor durante cuatro años, lo que implica la pérdida “definitiva” del carnet de conducir. En cuanto a las indemnizaciones, ya han sido abonadas en su “totalidad” por la compañía de seguros que cubría el vehículo, de modo que la familia de Paula y la segunda víctima se han dado por “resarcidas”. Antes de firmar ese acuerdo de conformidad, la Fiscalía llegó a solicitar cinco años de cárcel para Ángel G.D.
La sentencia, que es firme, certifica por escrito lo que se acordó verbalmente el pasado 31 de enero en la Audiencia. Fue el día que la madre de la joven fallecida conoció por primera vez al autor del atropello. Lejos de derivar en el previsible conflicto, el encuentro acabó con ambos llorando juntos y fundidos en un largo abrazo. La disputa fue en realidad entre la madre y el padre de Paula, ya que este no veía nada claro un acuerdo que haría que el homicida no entrase en un centro penitenciario.
La tragedia ocurrió sobre las diez de la noche del 18 de septiembre de 2018. Paula y una amiga circulaban por el kilómetro 2,5 de la SE-5202, la carretera que une Arahal y Marchena, cuando algo falló en el ciclomotor donde viajaban. Entonces avisaron a sus parejas para que fuesen a socorrerlas. El acusado, entonces de 26 años, era el conductor y pareja de la otra joven; su copiloto era el novio de Paula. La víctima vivía en Arahal.
Según la sentencia, Ángel G.D. había “ingerido tal cantidad de bebidas alcohólicas” que estas “habían menoscabado sus facultades para una adecuada conducción”, con el “consecuente peligro para los demás usuarios de la vía pública”. Las jóvenes estaban “subidas” en el ciclomotor en una zona de escasa iluminación y cuando llegó allí el encausado, “no prestó la diligencia debida” por culpa de su estado y “arrolló” el ciclomotor. Paula sufrió “un traumatismo raquimedular severo con lesión de centros nerviosos” y falleció en el acto.
La entonces novia del acusado, de 17 años, sobrevivió al accidente pero pasó varios días en la UCI del hospital Virgen del Rocío y padeció fracturas de tibia, peroné, pelvis y radio, una lesión en el nervio ciático y heridas de relevancia en un brazo y un pie. Fue operada cuatro veces en dos meses, necesitó 256 días para curarse del todo y durante un mes permaneció en estado muy grave o grave. Y aun así le han quedado secuelas psicológicas, dolores, una deformidad en el pie izquierdo y varias cicatrices que en conjunto suponen un perjuicio estético “importante”.
Cuando la Policía Local y la Guardia Civil arribaron al lugar del accidente, practicaron la prueba de alcoholemia a Ángel G.D., que dio un resultado de 0,45 en el primer test y 0,44 en el segundo. Además, presentaba síntomas evidentes de haber bebido, como estar “nervioso y desorientado”, “olor a alcohol” y tener “nariz roja, rostro muy enrojecido y sudoroso, habla titubeante y ojos brillantes”. En cualquier caso, “mostró su colaboración desde el inicio, reconoció los hechos y mostró su arrepentimiento”, afirma la Sección Primera.
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