La niña que sufrió agresiones sexuales de su padre y su padrastro en Sevilla: condenan al progenitor a once años de cárcel

El progenitor es condenado por violar a su hija después de años de abusos pero también por propasarse con su sobrina

El caso se resolvió con un acuerdo entre las partes que sobre todo benefició al nuevo novio de la madre: sólo dos años de prisión

Dimite el alcalde de La Algaba tras ser denunciado por acoso sexual a un menor

Imagen de archivo de una manifestación contra los abusos y el maltrato a niñas y mujeres. / Efe

Cualquier ataque sexual es para replantearse seriamente si determinados especímenes merecen llamarse seres humanos, pero hay casos tan retorcidos que parecen difíciles de creer. La Audiencia de Sevilla acaba de sentenciar uno. La historia, tremenda, es la de una niña que sufrió los abusos de su padre, que acabó siendo violada ya adolescente y que no se libró del calvario ni siquiera cuando su madre se echó otro novio, porque él también se propasó. Cómo no serían de graves los hechos que el padre, pese a alcanzar un acuerdo con las acusaciones, aceptó una pena nada leve, al contrario de lo que suele ocurrir en las conformidades: once años de cárcel. El padrastro salió más beneficiado: dos años.

La sentencia, ya firme y redactada el 11 de febrero pocos minutos después de que se celebrase el juicio en la Sección Tercera, relata que Jesús R.O., con antecedentes y una condena también firme por posesión de material pornográfico elaborado con menores, convivía con su hija, nacida en 2010. En 2014, cuando la pequeña sólo tenía tres o cuatro años, el padre empezó a “tocarla lascivamente” cada vez que se quedaban a solas. Lo hizo “en la cocina, al salir del baño, en la piscina de unos familiares, en Cádiz...”.

Tras años de abusos, esa “actitud libidinosa” alcanzó “su momento más álgido” el 29 de julio de 2023. Ambos se encontraron en la cocina y él llevó los tocamientos hasta el extremo. La adolescente “se marchó velozmente” y al pervertido de su padre no se le ocurrió otra cosa que “reprocharle su actitud” diciéndole “eres una saboría”. Poco después le escribió por Whatsapp y le pidió “que lo perdonara si le había molestado”. Pero también le dijo “que le gustaba mucho y que la esperaba para hacer lo que ella quisiera”.

Para entonces, la menor ya tenía otro degenerado en su vida: Francisco José R.R., el novio de su madre. Según narra la sentencia facilitada por la oficina de comunicación del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), el acusado “aprovechó que estaba adormilada y [...] le tocó el pecho en dos ocasiones” en algún momento de 2019. El ataque causó una “gran incomodidad” a la víctima, pero no lo denunció. El motivo es muy gráfico: estaba “acostumbrada a sufrir actos semejantes de manos de su padre”.

Acausa de este suplicio, la menor necesitó “tratamiento psicoterapéutico” y aun así presenta “sintomatología depresiva, de culpa, vergüenza y arrepentimiento, baja autoestima, rechazo a su imagen corporal, rechazo y miedo a la figura masculina adulta y problemas de sueño”.

La Audiencia condena al padre a once años y dos días de cárcel por un delito de agresión sexual continuada con penetración. También le prohíbe acercarse a menos de 300 metros de su hija y comunicarse con ella durante veinte años. Estará inhabilitado para el ejercicio de la patria potestad durante quince años y para cualquier trabajo con menores durante veinte años. Además, se le imponen dieciocho años de libertad vigilada. Y por último deberá indemnizar a su hija con 50.000 euros por daño moral.

Francisco José R.R., por su parte, es condenado por un delito de agresión sexual con la atenuante muy cualificada de dilaciones indebidas (por la excesiva duración del procedimiento judicial). Además de los dos años de prisión, tampoco podrá aproximarse a la joven durante cinco años. El mismo tiempo estará en libertad vigilada e inhabilitado para cualquier trabajo que conlleve contacto con menores de edad.

Los once años y dos días de cárcel por la agresión sexual continuada que perpetró contra su hija no son el único castigo que recae sobre Jesús R.O. A esa pena hay que añadirle otros seis meses de prisión porque este sujeto no sólo se cebó con su pequeña, sino también con una sobrina de dieciséis años. Ese capítulo sucedió en 2014. Primero “comenzó a mirarla lascivamente [...] mientras se duchaba” y otro día, cuando ella estaba “adormilada” en el salón, él “aprovechó para satisfacer su apetito sexual", realizándole tocamientos. Con el visto bueno del propio degenerado, la Audiencia lo condenó por un delito de abuso sexual con la atenuante muy cualificada de dilaciones. Durante cinco años no podrá aproximarse a menos de 300 metros de la joven o del domicilio donde resida.

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