Otro comediante domesticado
Castigo divino | Crítica
La ficha
Comedia-fantástico, España-Portugal, 2026, 91 min. Dirección: Pablo Guerrero. Guion: Rubén Tejerina, Andreu Casanova. Fotografía: José Luis Pulido. Música: Claudia Correia. Intérpretes: Juan Dávila, Natalia Rodríguez, Lolita, Macarena Gómez, Darío Paso.
A Juan Dávila lo descubrimos gracias al documental La senda del pecado, que daba cuenta de su carrera hacia el éxito viral como comediante desde sus orígenes como policía local a su lleno consecutivo durante cuatro noches del Palacio Vistalegre, previo paso por las actuaciones callejeras o esporádicos papeles secundarios en series de televisión.
Consolidado ya como una estrella nacional del stand-up de masas, Dávila prueba suerte ahora como protagonista en este producto hecho a la medida de su carisma aunque tremendamente rebajado para una audiencia familiar, con la consecuente pérdida de mordacidad e incorrección marca de la casa en aras de un humor blanco y autorizado donde la picaresca deja pronto paso a la sensiblería al más puro estilo Mercero, con sus niños enfermos de cáncer, su hospital llamado ‘Esperanza’ y una deriva mágico-angelical de la mano de Lolita en aras de convertir a su celador macarra en un ser de luz en motocicleta.
Es una lástima haber empaquetado a Dávila en una historia tan ñoña y en un personaje que abandona pronto esos destellos de cómico natural para cambiarlos por un santurrón con el corazón de oro. Sorprende también comprobar que detrás de la cinta esté el mismo Pablo Guerrero que nos ha dejado una de las mejores series de la temporada pasada, La Suerte, a mayor gloria de una desopilante cuadrilla taurina.
Temas relacionados