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Los idiotas domesticados

El último vikingo | Crítica

Mads Mikkelsen y Nikolaj Lie Kaas en una imagen del filme.

La ficha

** 'El último vikingo'. Comedia negra, Din-Sue, 2025, 110 min. Dirección y guion: Anders Thomas Jensen. Fotografía: Sebastian Blenkov. Música: Jeppe Kaas. Intérpretes: Mads Mikkelsen, Nikolaj Lie Kaas, Bodil Jørgensen, Soren Malling, Sofie Grabol, Nicolas Bro, Lars Bryggman.

Al menos dos (Nikolaj Lie Kaas y Bodil Jørgensen) de aquellos idiotas antisistema del filme homónimo (1998) de Lars Von Trier que dio carta de naturaleza al Dogma 95 vuelven a aparecer ahora junto al popular Mads Mikkelsen y su peluca rubia en esta fábula cómico-macabra sobre la redención de los traumas de la infancia y el maltrato como disparadero para la locura y la marginación.

Y la coincidencia (o no) nos sirve para apuntar de paso cómo aquel valiente y radical cine danés de la encrucijada entre siglos hace ya tiempo que se domesticó a sí mismo en las formas y la escritura de género (de importación) volcadas antes a una conexión con el gran público (europeo) que a seguir explorando los caminos de la vanguardia o el gesto político.

Porque El último vikingo no deja de ser un astuto cuento para adultos (nostálgicos del pop de los Beatles o Abba) revestido de humor gore y violencia controlada como vehículo para el lucimiento de la gran estrella danesa y un repliegue blando y moralista a propósito de la enfermedad, los trastornos mentales y la anormalidad social como asuntos sobre los que reflexionar entre golpes y no sin un poco de culpa compartida.

El especialista y veterano libretista Anders Jensen (Jinetes de la justicia) vuelve a demostrar su pericia para los guiones bien atados (y subrayados) y da rienda suelta a sus tipos salidos del cómic y a sus gags de cartoon, hacha, motosierra y golpe de maza para reírse con (o tal vez de) un puñado lunáticos liberados que se creen Lennon, McCartney, Ringo o el mismísimo Himmler, bromear a costa de los símbolos de la prosperidad nórdica (IKEA, la sanidad pública) o la infelicidad conyugal para, finalmente, apostar, cuento animado mediante, por una terapia-moraleja a base de afecto, cariño y comprensión entre hermanos rescatados del infierno.     

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