El Cayado
Francis Segura
Retrasos
Femás 2026
El violagambista Fahmi Alqhai ultima en estos días la próxima edición del Festival de Música Antigua de Sevilla (Femás), que arranca este viernes y se clausura, como ya viene siendo habitual, el Domingo de Ramos. Cargada de homenajes y de conmemoraciones, la cita se plantea de nuevo el propósito de conectar con el público a través de la emoción y la belleza.
Pregunta.–Dirige el Femás desde 2009. Ambos, usted y el festival, pueden presumir de haber crecido y madurado en estos años.
Respuesta.–Hemos pasado de una propuesta más de cueva, muy conocida por los amantes de la música antigua, a una mucho más abierta: hay mucha gente del jazz o del flamenco que sigue el festival, y, lo más importante, los políticos lo conocen. En los primeros años fue una lucha explicarle a la persona que tenías delante por qué se gastaba el dinero en una programación de música antigua, y no de rock.Así que estamos en un momento dulce: al fin este año se ha presentado la programación antes de Navidad. No tenía sentido que una cita de este calibre anunciara los conciertos dos semanas antes.
P.–John Dowland será recordado en el 400 aniversario de su muerte. Pablo J. Vayón, crítico de este periódico, sostiene que el legado del músico ha permanecido porque escribía “para comunicar” y no “para impresionar”.
R.–Dowland era clásico para su tiempo, porque curiosamente en la Inglaterra de su momento había una música muy loca, compositores que firmaban obras realmente bizarras. Él no jugó en esa liga, pero lo que hizo se infiltró por todas partes y sigue emocionando cientos de años después. El pop, el rock, gente tan distinta como Sting o Led Zeppelin, han cogido melodías suyas. Cuando tú piensas en la canción amorosa, esta cosa tan inglesa de la melancolía, el primer nombre que te viene a la cabeza es el de Dowland. Es verdad que no es un gran pilar como Monteverdi, Corelli o Bach, pero sin duda es una figura muy interesante a la que se le pueden dar enfoques muy diferentes, y que dejó una música que es antigua y patrimonial pero que también resulta muy actual. Va a ser una maravilla escuchar a Dowland de la mano de, entre otros, Fretwork, aunque sea una locura contratar a un grupo inglés hoy [ríe], junto a alguien de la talla de Ian Bostridge. Por el Covid y por otras historias Bostridge se nos cayó otras veces del cartel, y cruzamos los dedos para que esta vez pueda ser...
P.–También alcanza cuatro siglos la publicación de la Facultad Orgánica del sevillano Francisco Correa de Arauxo.
R.–Y aquí yo apuntaría que los sevillanos no valoramos nuestro pasado como deberíamos. Si Arauxo hubiera nacido en Leipzig, sería conocido en todas partes del mundo. Yo siempre lo digo: a Morales, y a Guerrero, y a Peñalosa, a todos los grandes que hemos tenido aquí, grandes de verdad, nos han venido los ingleses a decirnos cómo sonaban, cómo se tenía que hacer, algo bastante esclarecedor de cómo ha sido la cultura en España. Arauxo escribe uno de los libros más importantes para la organería y para la música en general en el siglo XVII, lo escribe aquí en Sevilla, donde nació, y el festival tenía que celebrarlo, pero a mí me gustaría que la ciudad promoviera más este tipo de conmemoraciones. Porque decimos un tanto a la ligera eso de que Sevilla era el centro del mundo en esa época, pero no profundizamos en todo lo que significó eso. Además, uno de los conciertos lo va a dar Andrés Cea, un especialista de aquí, todo para mayor gloria de la ciudad.
“Da igual si eres clásico, díscolo o sobrio, lo que importa en la música es conectar con el público”
P.–Hablando de talento local, otro de los invitados al Femás es el laudista Miguel Rincón, que también recordará a Dowland.
R.–Miguel está girando por el mundo sin parar. De hecho, es amigo nuestro de la familia, y está tan ocupado que lleva viviendo como seis o siete meses en Sevilla y no lo hemos podido ver, con él todo el tiempo de aquí para allá. Era una obligación del festival invitarlo.
P.–La boda de Carlos V e Isabel de Portugal también ha inspirado al Femás.
R.–En el festival no podemos volcarnos en todas las conmemoraciones, porque nos comeríamos la programación, pero es que esa boda se produjo un 11 de marzo de hace 500 años, y nuestro festival se celebra este mes. En primer lugar Ministriles Hispalensis interpreta un programa llamado El gran emperador y que recrea los sonidos de esa época imperial, y después Carles Blanch y Pedro Estevan repasarán la música que sabemos que era la preferida del rey. Alrededor de Carlos V y de su tiempo se pueden montar festivales enteros, pero nosotros queríamos algo más íntimo, más cercano al personaje.
P.–En una entrevista de 2019 aseguraba: “Este año hemos sido buenos, los puristas van a estar contentos”. ¿Cómo se han portado esta vez?
R.–[Ríe] Es verdad que aquí hay un público que pide propuestas más excéntricas, y este año con tanta conmemoración no ha habido mucho hueco. Pero no importa, seguiremos trabajando. Yo he aprendido algo con la edad: puedes ser más clásico, más díscolo, más sobrio, pero lo importante es conectar. A veces vas a dar un concierto a Ámsterdam y te preocupas de cómo abordarlo: Esto deberíamos hacerlo así. Y al público, en realidad, le importan poco las movidas de músicos y críticos. La gente viene y disfruta, no hay más.
P.–Ya se ha consolidado la costumbre de que la clausura sea la mañana del Domingo de Ramos.
R.–Sí, y yo insisto en las entrevistas en ello porque me parece un concepto precioso. Me gustaría que incluso la gente que no sabe lo que es la música antigua arriesgara y viniese a escuchar la última coral de La Pasión según san Mateo y saliera después a la calle a ver la Amargura. Van a ser testigos de algo único. Estamos hablando del oratorio más imponente. Es el mejor cierre posible del festival, y el mejor comienzo de la Semana Santa.
También te puede interesar
Lo último
No hay comentarios