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Una farruca en la intimidad

Crítica de Flamenco

Sara Baras dedica un homenaje a los maestros que la han inspirado en 'Voces'. / Antonio Pizarro
Juan Vergillos

09 de febrero 2017 - 02:43

La ficha

*** 'Voces'. Cía. Sara Baras. Baile: Sara Baras, José Serrano, María Jesús García, Charo Pedraja, Cristina Aldón, Daniel Saltares, David Marín. Cante: Rubito de Pruna, Miguel Rosendo, Israel Fernández. Guitarra: Keko Baldomero, Andrés Martínez. Percusión: Antonio Suárez, Manuel Muñoz 'Pájaro'. Música: Keko Baldomero Coreografía: Sara Baras, José Serrano. Lugar: Auditorio de Fibes. Fecha: 8 y 9 de febrero. Aforo: Casi lleno.

La farruca marca el cénit de este espectáculo. Por intimidad, por cercanía. Por belleza. Con un vestuario austero, como la puesta en escena. Casi reticente. En las antípodas de la estética Sara Baras. Con espacios para el silencio. Y complicidad con los músicos. Primero a solas con la guitarra, a la forma clásica, para luego hacer un cuarteto de percusiones con Suárez y Muñoz. Y finalmente la irrupción del cante. Deliciosos contratiempos y sensibilidad a flor de piel como homenaje al maestro Gades. Pues de eso trata esta obra, de recordar, con cortes de voz incluidos, a seis grandes referentes de este arte. Fallecidos recientemente. O hace unos años. Tan sólo con Carmen Amaya nos remontamos lejos en el tiempo.

Se trata de una farruca tan íntima como espectacular, cuya austeridad y cercanía se rompió precisamente cuando se provocó, a través de la iluminación, la irrupción del público. Una concesión a la espectacularidad, la condición de diva de la bailaora que, por otra parte, es una seña de identidad. Como lo es su farruca. Como lo son, y no faltan a esta cita, las faldas de amplios vuelos, las vueltas sucesivas y la percusión redundante. Se trata de ese tipo de espectáculo enérgico que caracterizó a lo jondo en los años 90. Percusión, frenesí, contratiempos. Zapateado feroz, golpes. Y, como decíamos, el divismo que el público espera y podemos decir que exige de este tipo de intérpretes. Todo lo que uno espera de un espectáculo de Sara Baras lo podemos encontrar en Voces. Pero hay algo más. Aquí Baras no se pone en la piel de ningún personaje histórico o lorquiano. Aunque, por supuesto, en las obras de Sara Baras es el propio personaje Baras el protagonista exclusivo. Pero Voces es una obra personal y sombría. Oficio de tinieblas, pues se trata de evocar a seis grandes del flamenco fallecidos en las últimas décadas. Hay luto y hay también veneración: la inclinación de cabeza religiosa que Baras hizo frente a la imagen de Carmen Amaya antes de enfundarse la chaquetilla bolera para emular las vueltas alucinantes de la bailaora catalana. También se paró Baras en la taranta, donde pudimos apreciar sus giros de muñecas, otro de los grandes momentos de la noche.

Como la soleá para Morente de José Serrano: contundente, demoledora. Los cantaores estuvieron magníficos, con un Rubito de Pruna en un estado de forma asombroso y un joven Israel Fernández que es una de las grandes voces de futuro de lo jondo.

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