El Celta se aprovechó de las rebajas

13 de enero 2026 - 03:06

Nueva velada triste en Nervión, una más, y en una noche rica en hechos negativos, pues a la recaída del muy determinante Vargas sucedió un pisotón de Oso a Moriba que el árbitro castigó con la máxima pena. Era el colofón de un partido en el que no merecieron ganar ninguno de los dos y que se le fue al Sevilla para rematar la primera vuelta con el desasosiego de haber sumado sólo veinte puntos.

Todo esto obliga a un cambio de la decoración espectacular y la verdad es que al Sevilla no se le puede pedir más, ya que quien da lo que tiene no está obligado a más. Fue un partido en el que el Sevilla sacó su vis más genuina, la de competir, pero la Primera División exige algo más que buena disposición. No crear una sola ocasión en casa es para tentarse la ropa y para ponerse en lo peor, que antes de que Marcos ejecutase desde los once metros había salvado Odysseas Vlachodymos de forma milagrosa ante Moriba.

Y para colmo, la recaída de Vargas ocho minutos después de haber suplido a Peque, quizá uno de los pocos que mostraban cierto volumen de fútbol. Todo ocurría ante un Celta que no jugaba a nada, que sólo mejoró cuando se fueron Borja y Aspas. No fue tanta la mejoría de los vigueses, pero ante este Sevilla tan mediocre aprovechó las rebajas, pues no hay que hacer grandes esfuerzos para hacerse con el santo y la limosna. El descenso se ve ya a sólo tres puntos de distancia y tiempo hay para corregir, pero urge el viraje.

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