La ventana
Luis Carlos Peris
Colas para devolver
Nuevamente colas, de otro tenor, pero colas al cabo. A las colas de las rebajas, tanto cuando las adelantaron por vez primera en plenas navidades, sucedieron las de la sección de juguetería a fin de jugar a Baltasar en la noche de la Epifanía. Colas que en este año han sido tremendas por la cosa de esa inquietud que supone el pensar si serán las últimas fiestas con posibilidad de ser celebradas. Y a este recital de colas y más colas sucederán las que hoy van a agolparse con el justificante en una mano y el objeto en la otra. Objeto a descambiar, siendo el punto más rico en reclamaciones el de juguetería. Al tren eléctrico le falla un contacto, la play pierde la memoria, la muñeca no hace pipí como anunciaba la tele, el balón pierde aire, el plumífero del niño necesita una talla más para que dure un par de temporadas, la bufanda de papá es horrible y, además, pica, de la corbata, ni hablar. Hoy, más colas; devoluciones a granel.
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