Eduardo Florido

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El futuro empieza hoy, Monchi

La soflama del director deportivo en la Junta contrasta con la carestía de gol para altas metas

Fue especialmente llamativa en la Junta General de Accionistas del Sevilla Fútbol Club, Sociedad Anónima Deportiva, la intervención de Monchi. Lo fue por varios matices, el primero relacionado con lo poco pródigo en este tipo de arengas que ha sido en los últimos años el mejor director deportivo de la historia del club. Ni cuando era consejero habló así Monchi en la Junta. Pero ejerció de Julio César por las dudas del sevillismo en el denominado pacto de la pasta.

Monchi defendió su fe, "de forma radical y extrema, de forma ultra", en el proyecto a cinco años que se escenificó con la paz social entre los grandes accionistas, una paz labrada sobre el reparto de dividendos y la profesionalización de un consejo que cobrará en ese periodo, mientras dure la paz anunciada al menos, el 1% de los ingresos anuales. No es moco de pavo y sí motivo de suspicacias.

El ínclito gestor técnico es el primero que sabe que el fútbol es presente, por mucho que se quiera envolver en papel de regalo un proyecto a cinco años. Y ese presente dicta que para sostener la enorme inversión realizada en la plantilla el Sevilla debe amarrar la Champions, so pena de dar un incierto paso atrás en tan ambicioso reto.

Contrasta esa soflama de Monchi, sobre los pilares del ADN sevillista, de la exigencia y de la transparencia que él mismo esgrimió, con la carestía ofensiva de un equipo cuyo máximo goleador en la Liga estará ausente en el Bernabéu. Porque Ocampos suma los mismos tantos que los tres delanteros del equipo juntos, cinco. Dabbur no cuenta. O sí, como moneda de cambio en el incipiente mercado de enero. Monchi tiene ahora el alto reto de intentar terminar de rematar, comprando gol, la revolución de la plantilla. Porque el futuro empieza hoy, usando un apotegma propio de los manuales de autoayuda. Y no hay mejor autoayuda para el director deportivo que dar con un delantero que pueda garantizar los altos retos que se ha planteado el nuevo Sevilla.

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