Análisis

José Joaquín León

El pánico de la Madrugada

Es muy interesante el informe sobre los incidentes de la Madrugada que ha presentado la Hermandad del Gran Poder. Coincide, en bastantes apreciaciones, con lo que sufrieron las demás cofradías, así como el testimonio de los que salimos de nazarenos o lo vieron en las calles. Se trata, además, de un texto riguroso, elaborado sin prejuicios por la hermandad que preside José Félix Ríos como hermano mayor. Un documento que puede tener una notoria repercusión en las sentencias judiciales. Una de sus afirmaciones es que la pelea ocurrida en la bodeguita Virgen de los Reyes, en la calle Arfe, fue un incidente menor, y que los contendientes fueron separados "por el escaso público allí presente".

Por el contrario, las versiones del ruido y las estampidas que se originan a las 4:12 de la madrugada (en el momento cumbre, no lo olvidemos, cuando las seis cofradías estaban cerca de la carrera oficial), coinciden con lo que vieron y sintieron cientos de personas. Carreras en sentido contrario al de una huida coherente. Y con la consecuencia, en el caso del Gran Poder, de tres oleadas sucesivas en apenas 40 minutos. Algunas de esas estampidas surgieron en lugares donde había pocas personas, lo que permitió frenarlas, ya que no existía ningún motivo real que las provocara.

Esto nos hace ver, al margen de la investigación, que el pánico fue un agravante poderoso. Había mucha sensibilidad y tensión en el ambiente, por motivos obvios, no relacionados con la Semana Santa, sino con lo que ya sabemos. Y eso funcionó para que el pánico incentivara las carreras sin razones aparentes. Pero es cierto también que hubo un detonante. ¿Dónde y por qué? No está claro, sino más bien al revés, que comenzara en la pelea de ese bar del Arenal.

Interesante es también lo que denuncia el informe: no dispusieron de vigilancia en el regreso de la cruz de guía. Y varios coches aparecieron en sentido contrario al cortejo. Yo no quiero insistir, pero también lo he visto otros días de la Semana Santa. El supuesto blindaje del Cecop tuvo fallos, incluso gordos. Se puede afirmar que era manifiestamente mejorable. Queda para el debate la utilidad de las vallas, que aportan ventajas e inconvenientes, según las circunstancias y los momentos.

Ahora lo quieren solucionar con unas ordenanzas municipales. Todos estamos aprendiendo. Me parece bien que partidos como Podemos e Izquierda Unida (que alardean de laicos y hasta de ateos cuando les conviene) presenten sugerencias. Hay que escuchar a todos, sin dar la razón a nadie. Pues todavía no sabemos lo que pasó.

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