La Ventana
Luis Carlos Peris
La cuesta se empina
Opinión generalizada y ciertamente fundada es la que le da a la cita de esta tarde carácter de final. Tras haber ganado la del sorteo mediante apartar al Chelsea del camino, lo de esta atardecida en Heliópolis tiene visos de trascendentalidad. Importancia indudable y ese temor que arranca de los tuétanos en el bético que conoce la historia de su gran devoción, el Real Betis Balompié, y lo proclive que siempre fue a la espantá.
La llegada del Vitoria Sport Clube, vulgo Vitoria Guimaraes, ha desempolvado recuerdos de un tiempo no demasiado lejano, pero sí especialmente distinto en cuanto respecta al potencial del Betis. Era otoño de 2013 cuando llegaron estos lusos del Norte para contender con un Betis que vagaba como alma en pena por la Liga. Era el peor Betis que se nos viene a la sesera, sumido en un laberinto judicial y con un plantel de futbolistas que no están en el imaginario del bético.
Y aquel Betis en el que Pepe Mel ejercía de jefe se las avió para derrotar a Os Conquistadores en Heliópolis y en el Afonso Henriques, pero esa es una de las anécdotas que el fútbol se guarda en su bocamanga. Hoy se disfruta de un Betis sin nada que ver con aquel que bajó tras lograr sólo veinticinco puntos, veinticinco, una vergüenza, pero cuidado con las curvas porque podemos estar ante un partido trampa, ante una de esas celadas que el fútbol se guarda en sus entretelas.
Llega esta cita de octavos de Conference en el pico más alto del Betis 24-25, con tres triunfos consecutivos y el plus de que el tercero fue contra el Real Madrid. Y a partir de ahí, la pregunta de rigor, ¿qué dispondrá Pellegrini para este duelo con los portugueses? Lo más probable es que intente equilibrar las cargas de trabajo con las consabidas rotaciones y que no pierda de vista el duelo del domingo con Las Palmas, pero dar primero siempre es como dar dos veces, ¿verdad?
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