La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

El Defensor del Pueblo no dice ni pío

Tres muertos por listeriosis. Monseñor Aguirre, consejero de Salud, en verdaderos apuros. Una ministra que larga del asunto un día sí y el otro también. Un alcalde de guardia en su despacho. La oposición municipal tratando de hacer su agosto en coordinación con el Gobierno de la Junta. Susana Díaz compareciendo sobre el asunto cuando su propio futuro está en el aire. ¿Y dónde está el Defensor del Pueblo de Andalucía? ¿Dónde está el titular de la institución ligada al Parlamento que debería haber abierto ya una queja de oficio? ¿Acaso ha promovido su propia investigación ? ¿Alguien lo ha visto en el telediario de Canal Sur?

Dicen que Jesús Maeztu está en una playa andaluza de vacaciones. Esto con Chamizo no pasaba. Porque el cura Chamizo estaba en su despacho, o estaba tomando café en un velador de la cafetería El Cairo, muy próxima a la sede. Bajaba el funcionario, se acercaba al bar y advertía al bueno de Chamizo: “Don José, que ha estallado la legionela”. Y en seguida Chamizo iba a dejar que Facua le comiera el terreno como Rubén Sánchez se lo está jamando ahora al Defensor y a todo bicho viviente. En las crisis los conoceréis.

Mientras tanto, Maeztu lo que hace es darle cancha a las plataformas del odio contra la Iglesia al apoyar en agosto la petición de un plan director para la Catedral de Sevilla. ¡Bravo Maeztu! Eso es tomarle el pulso a la actualidad. Es que no se habla de otra cosa de Ayamonte a Pulpí. ¿De la listeriosis? No, hombre, no. En los chiringuitos se analiza al detalle la necesidad de que la Catedral tenga un plan director, un edificio que es de los curas, genera mucha pasta y da coraje a los que fueron a colegios religiosos, privados por supuesto.

La Oficina del Defensor, la que no ha dicho todavía ni pío de la listeriosis, ha demostrado ser una depredadora de la actualidad, el termómetro perfecto del sur de España. Por las que hilan. Con Chamizo sabíamos para qué servía el Defensor. Ahora, como si suprimen la institución. Van tres muertos, varias portadas nacionales y su actual titular ni se ha molestado en decir ni pío. Qué bonita es la playa de Roche. A lo mejor es que queremos un Defensor a lo Belmonte, el torero al que el barbero le preguntó cómo quería que lo pelara: “Callado”. Filosofía pura.

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