La cuadrilla de la obra de la Avenida

Los colegios cerrados y la ciudad al ralentí, pero los hombres de Sando han seguido a pie de una obra clave

Bofetada azul en el paisaje de Triana

Los 'antisistema' hispalenses

La obra de la Avenida en unos de los pasados días de lluvia.
La obra de la Avenida en unos de los pasados días de lluvia. / M. G.

17 de febrero 2026 - 04:00

Sale el sol y nos echamos a la calle como los Erasmus alborotados en Salamanca, que toman la Plaza Mayor para ponerse como salmonetes en cuanto hay un rayito de luz clara. Nosotros nos tensionamos como perros en una lancha con tantos días de lluvia. Tantos que las carreteras tienen agujeros como quesos. Hay que circular sorteando hoyos como en un videojuego, pero sin perder la disciplina de carril. Socavones por todos lados en todos sitios, que ahora se ve la fuerza que tiene el agua. En las puertas de las casas de los pueblos colocan defensas para proteger los bajos los días de aguaceros, pero no tenemos ninguna cultura similar en las calzadas. Nos hemos tirado a la calle con entusiasmo, hablando más que un recién rescatado, contando las coladas que se han quedado sin tender, ahondando en que Sevilla era Bilbao, pero con Giralda y exposición de Cayetano González en la Fundación Cajasol (no se la pierdan) y reconquistando las terrazas de veladores como San Fernando entrando en Sevilla (que ya estaba el gran Paco Herrero para recibir al Rey Santo). Ahora que ha salido el sol es justo reconocer la de gente que ha estado en su sitio pese al denominado tren de borrascas, que ya hay que tener tino para aludir al transporte ferroviario precisamente estos días. Ahora, justo ahora, hay que recordar a los trabajadores de Sando afanados bajo la lluvia para cumplir los plazos de una obra que debe estar a punto antes de Semana Santa. Con los colegios cerrados, con un alto porcentaje de empleados acogidos al teletrabajo, con la azucena de la Giralda desprendida, con la agenda social suspendida (menos el acto de la Academia del dilecto Antonio Pascual) y con los embalses liberando agua, allí estuvieron los operarios de la Avenida en el tajo para que no haya problemas con la Semana Santa.

Fijos a pie de obra, con la compañía de las esculturas de Mercadante, únicos testigos en muchos momentos porque la lluvia deja las calles vacías. La cuadrilla de Sando ha sido un ejemplo en los tiempos que corren, cuando cualquier oportunidad es buena para soltar el lastre de las obligaciones. Y en la obra de la Plaza Nueva, de Martín Casillas, tres cuartos bien despachados de lo mismo. Ora et labora junto a San Onofre. Para que luego haya desahogados que duden de la capacidad de trabajo de quienes vivimos en el Sur. En las manos que hacen posible la Semana Santa deben figurar los trabajadores de la Avenida. Arreglan las chapuzas heredadas y están dejando el firme alisado como el piso de la plaza. O eso esperamos. El sol ha salido, los pájaros cantan, nos volvemos a ilusionar con lo cotidiano, porque la luz nos fue vedada por mucho tiempo, tanto que parecía que no volveríamos a los cielos limpios.

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