¿Logrará Juanma Moreno parar a Vox?

10 de febrero 2026 - 03:07

Tras las elecciones de Extremadura y Aragón Juanma Moreno debe estar haciendo cuentas y más cuentas. Tiene motivos para estar preocupado. Si no fuera por Vox tendría un horizonte totalmente despejado para las elecciones de la próxima primavera. Pero Vox está ahí y su sombra se proyecta cada vez con más intensidad sobre las venerables fachadas del Palacio de San Telmo. En las dos últimas elecciones autonómicas –queda todavía por ver la reválida de Castilla y León– el partido ultra ha estado entre un 17% y un 18% de los votos en consultas en las que la participación ha estado en niveles normales. El presidente andaluz, que es un aplicado estudioso de todos los procesos electorales que se le ponen por delante, sabe que si en Andalucía los de Abascal se colocan en el 15% o cerca él tiene pocas posibilidades de mantener la mayoría absoluta, aunque los andaluces hundan al PSOE en la misma medida que lo han hecho extremeños y aragoneses.

Así las cosas, la cuestión es si Juanma Moreno sabrá ser mejor candidato que María Guardiola y Jorge Azcón y logrará imprimir un perfil propio a su campaña de modo que aproveche para sí los movimientos telúricos que sacuden la política nacional y no deje todo el furor antisanchista en manos de sus vecinos de Vox. Por lo pronto sabemos que Moreno ha sabido ser mejor presidente que sus correligionarios que se han visto sacudidos por las urnas en los últimos meses. Eso ya es un activo que le da oportunidad de marcar las elecciones andaluzas en otro territorio no tan contaminado por el ruido nacional, en el que pueda poner en valor aspectos de su gestión como, para no ir más lejos, la actuación de la Junta en los recientes temporales.

También puede resignarse Juanma Moreno a situar los comicios andaluces en la confrontación de bloques y aspirar solo al dominio de la derecha sobre la izquierda. Se equivocaría. Uno de los grandes activos del presidente andaluz, quizás el mayor, ha sido precisamente estar alejado de la sombra de Vox durante las dos legislaturas que lleva en el cargo. En la primera porque los de Vox no se enteraron de nada y en la que ahora termina porque han sido tan irrelevantes como innecesarios. Ello le ha permitido cultivar la imagen que más le convenía y convertirse en uno de los principales activos de su partido, a mucha distancia de otros presidentes autonómico y dirigentes nacionales.

Si en las próximas elecciones tiene que depender de Vox todo eso se vendrá abajo y será un Guardiola más o un Azcón más. Por el contrario, si logra parar en Andalucía la marcha triunfal de los de Abascal reforzará su papel en la comunidad y le rendirá un servicio enorme a su partido. Marcar diferencias con Vox debería ser en estos momentos el principal objetivo de Alberto Núñez Feijóo. Parece empeñado en todo lo contrario. La dirección nacional del PP da la impresión muchas veces de haber entrado en pánico por esta cuestión. No estaría mal que Moreno fuera el primero en empezar a poner las cosas en sitio. Veremos si lo logra.

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