En abierto

Francisco José Ortega

Mi objetivo es ser Bill Gates, siempre seré un fracasado

LA cacería no cesa ni con el cadáver de cuerpo presente. Permítase esa licencia macabra para explicar la situación que ha debido padecer Manuel Jiménez hasta su destitución, porque la persecución mediática y de todo el entorno, en definitiva, se ha acercado al linchamiento. Y hasta después de ese finiquito, tal vez tan necesario como incierto respecto a lo que deparará en el futuro, se insiste en hacer sangre en los análisis.

No se enloquece, por tanto, con el título, con proponer como objetivo vital llegar a ser Bill Gates. O mejor poseer su cuenta bancaria y sus propiedades. Es la manera de ejemplificar la paranoia que se vive alrededor de este Sevilla. ¿Cómo se puede decir que Jiménez apenas cumplió con las metas marcadas?

A ver, un repaso rápido. Sustituye a Juande Ramos con un equipo tal vez más descompuesto que el actual. Recién fallecido Puerta, con varias derrotas inesperadas en la Liga y decimocuarto en la clasificación, además de un 3-0 en contra en el debut en la Champions con un baile por parte del Arsenal de no te menees. El Sevilla acaba ese curso igualado a puntos con el equipo que entró en la Liga de Campeones, supera la primera fase de la máxima competición continental como primero de su grupo por encima del Arsenal y, cierto, sufre una gran decepción al caer en octavos con el Fenerbahçe. Pero lo eliminan en octavos porque ha llegado hasta ahí, no se olvide. Además, no pasa ni una ronda copera, aunque, ojo, su ejecutor es el Barcelona, no el Isla Cristina o el Alcorcón, por mucho que ahí comenzara la decadencia de Ronaldinho y compañía.

Segunda temporada, la única completa. El Sevilla, ya sin Daniel, ni Poulsen, ni Keita, acaba tercero en la Liga por detrás de unos inhumanos Barcelona y Real Madrid. Además, llega a las semifinales de la Copa del Rey, donde cae dolorosamente, es verdad, pero ahí vuelve lo de plantearse ser Bill Gates como objetivo inalcanzable. ¿O llegar a semifinales de la Copa es un fracaso para el Sevilla? Seguro que sí, no se olvide que es un equipo que la gana un año sí y otro no. Y sí, es un fracaso, tal vez el mayor de la etapa de Jiménez, la eliminación en la fase de grupos de la Copa de la UEFA.

Tercera campaña, la actual y aún no finiquitada. El Sevilla está en la final de la Copa tras eliminar al grandioso Barcelona. Por lo demás, fue primero en su grupo de la Liga de Campeones y sufrió otra decepción en los octavos ante el CSKA. Siempre bajo la premisa de llegar a ser Bill Gates, es decir, poco más o menos que plantar los reales en el Santiago Bernabéu el 22 de mayo y encima ganar, pues nuevo fracaso. Por supuesto que sí. En fin.

Está claro que el objetivo del Sevilla, con Jiménez como entrenador, era ser campeón de todo, pero conviene distinguir entre los sueños y las realidades, entre imaginarse que eres el dueño de esa mansión de Bill Gates, con tropecientas cocinas, no sé cuántas piscinas cubiertas, y demás, y la cruda realidad de vivir el día a día. En plena crisis mundial, además. Un poco de sensatez, la etapa de Manuel Jiménez ha pasado y tal vez en el instante justo, en el momento puntual en el que perdió más que ganó. Lo mismo que le sucede a todos los entrenadores que pierden más que ganan, pero no se juegue al oportunismo de juzgar la trayectoria, pues ésta es tozuda con los números en la mano. Prohibido manipular, por tanto, y mejor acudir al cuerdo Lotina desde La Coruña que soñar con ser Bill Gates. Si ése es el objetivo y no se está loco de atar, la sensación de fracasado está garantizada para toda la vida.

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