El peligro de la risueña Yolanda Díaz

Cierta izquierda disimula cada vez menos sus anhelos intervencionistas

El atracón de bellotas de María Guardiola

¡Qué chulo es todo, Yoli!

Yolanda Díaz
Yolanda Díaz

08 de julio 2023 - 05:00

Hay que expulsar de la profesión a los periodistas que “desinformen o manipulen”. La idea ha sido de una lumbrera de la izquierda política actual, la vicepresidenta Yolanda Díaz, la misma aupada al estrellato por Pablo Iglesias, bendecida por Pedro Sánchez y que se olvidó del primero para, de momento, servirse del segundo. Dicen que las libertades están en peligro si gobierna el bloque de derechas tras las elecciones de Verano Azul que tienen al virrey de la moderación, Borja Sémper, con los pantalones recogidos como un pescador de Sorolla. ¿Y qué hay más peligroso para las libertades que arrogarse el poder de dictaminar quién es el que “desinforma o manipula”? Han retirado la iniciativa, pero se les ha visto el plumero.

Hay que reconocer que cierta izquierda no tiene complejos en dar por hecha la supremacía de su marco mental y en dejar ver sus tentadores planes contra el derecho a la información. No ganamos para peligrosas ocurrencias. Cuando nos hemos digerido el disparate de la promesa de concesión de 20.000 euros a los que cumplan la mayoría de edad, nos merendamos con un conato de nueva hoja de ruta inquisitorial. Esta Yolanda, la misma que nos habla siempre con el tono suavón de la programación infantil de los años ochenta, tiene el peligro de los cables pelados. Se atreve con todo. Quizás por eso se ha comido a Iglesias, que es otro pavo real que aumenta por horas la intensidad de las ocurrencias; eclipsa a la triste Belarra y veta con éxito a Irene Montero, el icono del despropósito.

El mayor riesgo para las libertades en un sistema democrático es poner en jaque a la prensa. A partir de ahí todo es cuesta abajo, el campo queda abonado para los abusos, la propaganda sustituye a la información y se abren las lavanderías de cerebro en horario ininterrumpido. Los mismos de siempre se pirran por controlar medios, informadores y opinadores. Esto es más viejo que el andar hacia adelante. Son como han sido siempre, aunque ahora se perfumen y manejen con habilidad las cuentas de las redes sociales. Tienen aversión a la pluralidad porque quieren imponer su forma de entender el mundo. Y lo hacen cada vez con menos sutileza. La campaña no ha hecho más que comenzar y ya nos hemos tragado dos barbaridades de quien se sienta todavía en el Consejo de Ministros. No se trata de una dirigente sin escaño en el Parlamento y recién llegada a la política. Yolanda Díaz ha dejado ver por fin el lobo feroz que esconde en su interior. Anuncia billetes para la muchachada (Los Ronaldos cantaban el “Adiós papá, consígueme un poco de dinero más”) y ha amagado con el control de la prensa. Que los jóvenes piensen poco y se callen ya los fascistas de la prensa. ¡Si va tener razón Rufián al confesar que le da más miedo Yolanda que Abascal!

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