¡Oh, Fabio!
Luis Sánchez-Moliní
La tropa que impulsa a Vox
LOS titulares de lo acontecido en Aragón ya están claros desde el pasado domingo por la noche: el PSOE de Sánchez cae en picado, Vox experimenta un crecimiento vigoroso y el PP gana pero se vuelve a quedar a medio gas. ¿Y por qué este amagar y no dar de los populares? Porque no comprende el fenómeno Vox. ¿Y por qué no lo comprende? De eso va este artículo.
Los populares han dejado de ser el partido alfa de la derecha, como lo llamó un inteligente y mañoso periodista catalán. Eso fue durante el aznarismo y su resaca. Pero se acabó. Las razones responden a los errores del propio PP y a esas corrientes subterráneas de la historia de la que nos habló Braudel. Nos centraremos hoy en una sola causa: la absoluta incapacidad del PP para generar un discurso moral e intelectual que vaya más allá de los balances de gestión y la llamada genérica al centro y la moderación.
El PP intentó crear una derecha bipartidista en la que, según un acuerdo tácito con el PSOE, se contentaba con un turnismo político y una amplia capacidad de colocación de los suyos, pero renunciaba a todo intento de hegemonía cultural y social, que se cedía gustosamente al PSOE y sus aliados. Si hoy existe un supremacismo moral de la izquierda se debe, sencillamente, a que el PP lo ha permitido durante décadas. Los intelectuales del PP (alguno ha habido) han estado poco dispuestos a bajar a la batalla cultural tan preciada hoy por la derecha. Vox, pese a la parodia que quieren hacer de este partido la mayoría de analistas, ha dotado a la derecha más autoconsciente de las herramientas intelectuales y mediáticas para defender su visión del mundo. La formación de Abascal le ha dado algo muy importante a los suyos: orgullo de pertenencia y herramientas dialécticas para defender sus convicciones. Cuando el PP, en el caso de Aragón, ha querido reaccionar lo ha hecho de una forma marrullera, absurda y cínica, recurriendo a un vulgar provocador como Vito Quiles, lo que demuestra una vez más lo perdido que está en estas cuestiones. ¿De verdad creen que Quiles representa lo que ellos llaman la “ultraderecha”? Vox se ha sabido dotar no de cuatro o cinco nombres de relumbrón para darles la dirección de la Biblioteca Nacional o el Instituto Cervantes cuando le toca gobernar, sino de una amplia tropa de “soldados culturales” motivados y bien formados en fundaciones, gente que no están en política para el relumbrón, sino para dar la batalla ideológica en el sentido más amplio de la palabra. Han leído a Gramsci. Y leer, pese a lo que crea María Pombo, nunca está de más.
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