La voz de Juan del Río

La cátedra que lleva el nombre del inolvidable arzobispo es un acierto rotundo

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Juan del Río, en su etapa de arzobispo castrense en Madrid.
Juan del Río, en su etapa de arzobispo castrense en Madrid. / M. G.

28 de enero 2026 - 04:01

Hoy se honrará la memoria de Juan del Río con la creación de la cátedra que lleva su nombre y que promoverá el diálogo entre la cultura y la fe. Por supuesto, será en la Hispalense, donde tanto trabajó y tanta huella dejó al fundar en 1988 el primer Servicio de Asistencia Religiosa Universitaria (SARUS) de España. Universidades de otras ciudades siguieron el modelo que Juan del Río pactó con el rector Pérez Royo en el pontificado del entonces arzobispo Amigo. Fue una iniciativa pionera que hoy sigue cumpliendo sus funciones. Cuántos jóvenes orientó don Juan que hoy lo tienen presente, y a cuántos supo atraer a sus actividades y a la hermandad de la Universidad, a la que tanto quiso y sirvió. El actual prelado, José Ángel Saiz, hablará en el Paraninfo a la hora del Ángelus y declarará inaugurada la cátedra. Sonará en el recuerdo la voz de don Juan en el rezo del rosario por la megafonía de la vieja Fábrica de Tabacos. Nos parecerá oírlo en las galerías, en los patios, en el vestíbulo del Rectorado... Irán pasando los nazarenos negros, las cruces, la cera, las miradas, el júbilo contenido de los monaguillos. Primer misterio, segundo, tercero... Los guiones, los lirios morados, los bordados de Joaquín Castilla. Y veremos a don Juan en su rezo con el traje perfecto, el clergyman impecable, la camisa de doble puño y una mano en la cruz pectoral con la cabeza de la Buena Muerte. Hoy lo recordaremos con su genio productivo, hombre firme, cura comprometido de la cabeza a los pies, incisivo, serio con las cosas de Dios, riguroso en sus quehaceres y que se implicaba con pasión y generosidad en las causas. Lo evocamos en su Ayamonte, en las misas de Matalascañas de los años ochenta, en el Jerez que tan bien lo acogió y donde fue feliz, en las homilías de los funerales de nuestros soldados muertos en alguna misión, en los actos junto a los Reyes de España... Tengan por seguro quienes promueven la Cátedra Juan del Río que justamente es lo que este grande de la Iglesia española hubiera querido: la promoción de la alianza entre la fe y la cultura. Juan del Río apostó como nadie por la presencia de Dios en la Universidad con un trabajo tremendo para fundar el SARUS. Se hace su voluntad, se continúa su trabajo, se respeta su legado moral.

En 1999 le dijimos en un almuerzo inolvidable en La Barbiana que sería obispo. Testigo de la escena fue el inolvidable don Ángel Gómez Guillén. "A mí ya se se ha pasado la edad, Carlos". Juan Pablo II anunció su ordenación episcopal en 2000. Le escribimos un sms que se queda para nosotros, como los últimos correos que nos cruzamos días antes de su muerte en aquella pandemia que paró el mundo. Eran peticiones de ayuda para asuntos profesionales. Y ayuda siempre nos daba, como también alguna reprimenda enérgica que nos dio con toda razón por cuestiones periodísticas y que hoy recordamos con los ojos emocionados y con una sonrisa de gratitud. Un sacerdote, un arzobispo, un señor.

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