Carlos Navarro Antolín
Ese ratito diario del cura del Porvenir
En la puerta de la comisaría conjunta de la Policía Local y Nacional de Dos Hermanas permanece aparcado, con la luna delantera rota, el patrullero de la Policía Nacional en el que viajaban los dos agentes agredidos el lunes en Los Montecillos. A unos metros, un grupo de personas charla con un policía que entra en el edificio. De momento no hay novedades. Los detenidos siguen dentro y ahí seguirán por lo menos una noche más. Los familiares permanecen a la espera, sentados en la escalera de acceso de la comisaría.
Cuando se les pregunta si son parientes de Juan lo niegan. "No, no", dicen, y se apartan rápido. El barrio de Los Montecillos, en el otro extremo de Dos Hermanas, está tranquilo. Son las cinco de la tarde, hace casi 40 grados y la tranquilidad es absoluta. Por la mañana hubo un fuerte despliegue de la Policía Nacional para evitar un rebrote de la violencia en esta barriada conflictiva de la ciudad. Ahora la calma es total. No hay vigilancia especial ni siquiera en las dependencias de la Guardia Civil, que tantas veces han sido atacadas desde los bloques contiguos.
Pasa un joven motorista con el casco a medio colocar y pasa un hombre que atraviesa la puerta de la casa cuartel de la Guardia Civil, en la calle Montelirio. "Sí, sé que ayer hubo algo, pero fue ahí detrás, creo, en el Cerro -en referencia a la cercana barriada de Cerro Blanco-. No me he enterado de nada más", dice este vecino de Los Montecillos, que asegura conocer a Juan y a sus hijos -quienes atacaron a dos guardias civiles el pasado mes de octubre- pero no tener relación con él.
En uno de los bloques más deteriorados del barrio, a un centenar de metros del cuartel, apenas hay actividad. Desde uno de los pisos un joven se percata de la presencia de alguien que hace fotografías del edificio desde lejos y da la voz de alerta. La presencia policial durante la mañana y el fuerte calor de por la tarde ayudan a mantener la calma en toda la zona. Para los próximos días está previsto que se mantenga el despliegue policial en Los Montecillos, por lo menos hasta que se detenga al resto de personas que participó en la agresión a los dos policías nacionales.
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