Un palestino se atrinchera durante cinco horas y amenaza con inmolarse en un piso de Aznalcóllar
El alcalde lo convenció para que saliera de la vivienda, en la que habría provocado varios altercados en los últimos días
El repunte de los homicidios y las violaciones emborrona el balance de criminalidad de 2025
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Un ciudadano palestino pasó este lunes unas cinco horas atrincherado en la vivienda en la que reside en el centro de Aznalcóllar. Durante este tiempo amenazó con inmolarse y volar el bloque explotando una bombona de butano. La Guardia Civil montó un fuerte dispositivo alrededor del edificio y desalojó el edificio en el que se encontraba el sospechoso y varios inmuebles cercanos. Agentes del Grupo de Acción Rápida (GAR) y numerosos agentes de distintas unidades se desplegaron en la zona, mientras que un equipo de negociadores intentó convencer a este hombre para que depusiera su actitud.
Tras varias horas de tensión, finalmente fue el alcalde de Aznalcóllar, Juan José Fernández Garrido, quien hizo que saliera de su vivienda. El regidor lo montó en su coche y lo trasladó al centro de salud del municipio, donde se le atendió y donde se valorarán los pasos a seguir con él. Le esperaba allí una ambulancia para trasladarlo al Hospital Virgen Macarena, donde quedó hospitalizado bajo custodia de la Guardia Civil. El dispositivo del instituto armado se levantó pasadas las once de la noche. Había comenzado antes de las seis de la tarde.
Varios inmuebles tuvieron que ser desalojados y los vecinos permanecieron toda la tarde fuera de sus casas. Los hechos ocurrieron en la calle Doctor Sánchez Becerra de Aznalcóllar, justo al lado del Ayuntamiento de este municipio minero del Corredor de la Plata. Todos los coches que estaban aparcados en la zona fueron también retirados, así como una cafetería cercana y un supermercado.
El protagonista del incidente es un ciudadano palestino que lleva unos dos meses residiendo en una habitación alquilada de un piso de la citada calle. Según él mismo ha contado a los vecinos, es dentista y existen varias versiones sobre su familia. Algunos dicen que varios de sus parientes han muerto en Gaza, mientras que otros aseguran que su familia está en Egipto. Su nombre es Adel. Según los residentes en el bloque, es una persona muy servicial pero padece algún tipo de trastorno mental o brote psicótico, que puede verse agravado por el consumo de sustancias estupefacientes.
"Desde hace unos días está muy mal y hace como unos bailes o se pone a simular los bombardeos en Gaza y como matan allí a los niños", contó una de las vecinas desalojadas a este periódico. Ya el pasado sábado protagonizó un incidente y tuvo que ser reducido por la Guardia Civil. Fue trasladado al hospital pero esa misma noche le dieron el alta y al día siguiente volvió a provocar otro altercado.
"El muchacho no era agresivo, sino sociable y ayudaba a los vecinos, hasta que empezó con las neuras. Se ponía a bailar y a hacer cosas raras por la calle, sin hacer daño a nadie. El sábado empezó a pegar porrazos, no sabemos por qué. Sabemos que venía de Gaza y que estaba muy afectado", continúa está testigo.
"Se ponía a recrear todo lo que ha vivido, como si cayeran las bombas o se ponía con los brazos atrás como si estuviera esposado", añade la mujer. "El sábado tuvo que venir la Guardia Civil porque empezó con esa psicosis. Al día siguiente, el domingo, tuvo un enfrentamiento con la dueña del piso, que sufrió un ataque de ansiedad. Vino la Guardia Civil y decía 'policía no' y 'tengo mucho miedo'. Se atrincheró en la casa y se durmió, pero esta mañana empezó otra vez", indicó esta mujer.
"Ya lo último fue que vinieron dos patrullas y él no quería salir. Empezó otra vez a recrear la guerra, con unos golpes brutales. Parecían golpes con una bombona, la Guardia Civil nos pidió que nos metiéramos en nuestras casas y luego nos desalojaron. Después han llegado rumores de que tenía maderas de los muebles y la bombona preparada, y ya el dispositivo fue otro mucho más fuerte. Ha intentado mediar también el párroco del pueblo, pero el alcalde, Juan José, es el que ha conseguido que se fuera con él". Los vecinos pidieron que se incremente la atención a este tipo de refugiados, que vienen con cuadros de estrés postraumático y con un sufrimiento importante. "Es un hombre bueno y servicial, pero tiene que estar tutelado, no puede estar solo".
El alcalde, Juan José Fernández, explicó a este periódico que se trata de una persona que tiene problemas mentales y confirmó que lleva unos meses viviendo en el pueblo. "He intentado comunicarme con él a través de vídeos y le he dejado tiempo porque pensaba que estaba durmiendo, hasta que finalmente parece que lo hemos podido convencer para que saliera. Es una persona que no está bien y hace algunas acciones que están fuera de lo normal y monta altercados de vez en cuando. Hoy ha sido más alarmante de lo que esperábamos. Me ha tocado a mí llevar la negociación, porque me respeta y me tiene afecto. Doy las gracias a la Guardia Civil, a la Policía Local y a los Bomberos por ayudarme".
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