Esta es la postura de yoga que ayuda a mejorar el equilibrio y la flexibilidad
Parece un ejercicio sencillo, pero realmente, es muy complejo y simboliza el poder y la firmeza
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Ahora que comienza un nuevo año, llegan los própositos. Uno de ellos suele ser mejorar la calidad de vida y volver a hacer ejercicio. El yoga es una de las disciplinas más deseadas y, a su vez, aporta muchos beneficios. Cada una de las posturas, puede ser mejor en una destreza que en otra.
Un ejemplo de ello es la postura de la silla, conocida técnicamente como Utkatasana que combina fuerza y equilibrio. Parece que es muy fácil, ya que la mayoría de personas la asocia a sentarse en una silla invisible. Igualmente, su significado es mucho más complejo. La palabra Utkata significa intenso y poderoso, así que eso es lo que se busca despertar al desempeñarla.
Con esa actitud, lo que se consigue es una mayor firmeza y determinación. Normalmente, se practica en la nueva enseñanza del yoga. Esta se intercala con el saludo al sol, la ashtanga y el power yoga.
Este se realiza de pie y sin movimientos que sean difíciles llevar a cabo como otras actividades. Igualmente, quienes practican el yoga la primera vez, valoran el esfuerzo que se requiere para mantener la postura desarrollando una buena técnica. Este consiste en trabajar correctamente la alineación y la respiración para que la experiencia sea lo más completa posible.
Cómo se hace la postura de la silla en yoga
Para empezar, debemos colocar los pies juntos y mantener la espalda recta. Es muy importante trabajar la respiración, así que se tiene que inspirar profundamente y al exhalar se flexiona las rodillas como si nos sentáramos en una silla imaginaria.
Las caderas se deben llevar hacia atrás y abajo, con las rodillas sin sobresalir de la línea de los dedos de los pies. Al mismo tiempo, se elevan los brazos por encima de la cabeza y se mantienen paralelos, con las palmas de las manos enfrentadas y los dedos apuntando hacia arriba.
La mirada es muy importante también, estas deben mirar hacia las manos, teniendo el cuello alineado y el pecho abierto. Es fundamental distribuir el peso por todo el cuerpo, desde los talones y la parte media de los pies, siempre sin cargar las rodillas.
La variante más sencilla, ideal para las personas que se inician en las clases de yoga, consiste en inclinar la espalda en un ángulo de 45 grados, que facilitará la posición y redujera la presión en las articulaciones. El abdomen siempre debe estar activado y se tiene que llevar el ombligo hacia dentro, protegiendo la zona lumbar.
El ejercicio consiste en mantener la respiración durante varias repeticiones. Los hombros se tienen que alejar de las orejas y las columnas alargada desde la base hasta la coronilla. Si queremos salir de la postura, se debe estirar las piernas suavemente y se vuelve a la posición inicial.
Beneficios de la postura de la silla
Ofrece beneficios respaldados por la investigación en ejercicio y biomecánica. Estudios muestran que activa intensamente cuádriceps, glúteos y músculos del tronco, mejorando fuerza y resistencia muscular. La coactivación del core favorece la estabilidad lumbar y el control postural. Mantener la postura incrementa la frecuencia cardíaca y el gasto energético, contribuyendo a la salud cardiovascular. Además, el trabajo isométrico mejora la densidad ósea y la propiocepción, reduciendo riesgo de caídas. Otras Investigaciones también señalan mejoras en movilidad de caderas y tobillos, y en la coordinación neuromuscular cuando se practica regularmente en adultos sanos y poblaciones activas.
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