La ventana
Luis Carlos Peris
Cuidado, martes y 13
Eucaristía conmemorativa
Una feliz convivencia que ha desembocado en un duradero hermanamiento. El pasado día 4 de octubre se cumplieron 75 años de la llegada de la Esperanza Macarena a la iglesia de la Anunciación. En el templo, propiedad de la Universidad de Sevilla, se encontraba la joven Hermandad de los Estudiantes. Apenas seis años compartiendo morada fue más que suficiente para que se crearan unos sólidos lazos de unión que se concretaron en la carta de hermandad suscrita en el año 1999 con motivo de las bodas de platino de la fundación de la cofradía universitaria. Hoy, 75 años después de la llegada de la Dolorosa de San Gil a la calle Laraña, y como ya sucedió en las bodas de plata y oro, la Macarena y los Estudiantes celebran con una misa solemne aquel feliz encuentro.
La llegada de la Virgen de la Esperanza a la Anunciación fue fruto de los sucesos que se produjeron en Sevilla antes del estallido de la Guerra Civil. El 16 de febrero de 1936, había elecciones generales. Se presumía que iba a ganar una coalición radical de izquierdas. "Días antes, el 12, la Macarena celebró un cabildo en el que Antonio Román Vila propuso que las imágenes se retiraran del culto. Eso mismo habían hecho muchas otras hermandades, como la Estrella y la Cena, con sus dolorosas", explica Juan Pedro Recio, autor del libro Las Cofradías de Sevilla en la Segunda República (Abec Editores).
Esa misma noche se llevaron a la Virgen y distribuyeron los enseres por distintas casas. "Por ejemplo, el manto de malla, estrenado seis años antes, lo escondieron en casa de Domingo de la Torre". La Macarena fue llevada en la famosa furgoneta del Banco Exterior protegida en un cajón. El hermano mayor, José Ruiz-Ternero, era el que conducía; y Domingo de la Torre, mayordomo, iba en la parte trasera. "La llevaron a casa de Román Vila, en la calle Orfila 6, tras dar varias vueltas por la ciudad, por si los estaban siguiendo". Poco tiempo después, la Virgen volvió a San Gil para el septenario. Luego regresó a Orfila, hasta la Semana Santa, en la que efectuó la salida sin problemas desde su sede canónica. El Sábado de gloria fue llevada de nuevo a su escondite. La llegada a la Anunciación fue en la noche del 4 de octubre, una vez que la contienda militar en Sevilla había finalizado: "Iba en la furgoneta, en el mismo cajón y con los mismos acompañantes. En la iglesia la esperaba un nutrido grupo de hermanos que sabía que iba a llegar esa noche. Lo que no sabían era desde donde".
En la Anunciación, la Macarena se encontró con los Estudiantes, una hermandad que había atravesado por importantes vicisitudes en sus 12 años de historia: "Habían pasado malos momentos que casi la llevaron a extinguirse. En abril de 1932, el rector convirtió la iglesia en paraninfo y prohibió a la hermandad llevarse la imágenes y los enseres. Además, el Cristo era del Estado. Se establecieron provisionalmente en el Salvador. Allí celebraron sus cultos el primer año ante el Cristo del Amor y, posteriormente, delante de unos cuadros. Volvieron en 1935. Esa Semana Santa salieron con casi 200 nazarenos".
Una de las personas que conoció a la Macarena en la Anunciación es su hermano mayor, Manuel García, que incluso llegó a salir de nazareno siendo muy pequeño. "Con los Estudiantes siempre hemos tenido una gran relación. De hecho, son los únicos con los que estamos hermanados, a pesar de que tenemos una gran relación también con otras corporaciones". Para celebrar el 75 aniversario, en la Semana Santa pasada ambas corporaciones iban a intercambiar representaciones durante la estación de penitencia, aunque la lluvia dio al traste con la idea. El hermano mayor de los Estudiantes, Antonio Piñero, era el miembro de junta más joven cuando se celebraron los actos del 50 aniversario de la llegada de la Macarena: "Siempre ha habido una gran relación. La Macarena tiene nuestra medalla de oro, y nosotros la de ellos". Tal vez, esta sólida relación tenga mucho que ver con las dificultades por la que atravesaron ambas corporaciones: "En aquella época los hermanos eran muy afines por todo lo que vivieron. Nosotros también tuvimos que irnos de nuestra casa".
La Macarena salió por última vez de la Anunciación en la Madrugada del Viernes Santo de 1942. La entrada tuvo lugar en una iglesia de San Gil ya reconstruida tras el incendio. En el año 1974, la lluvia sorprendió a la Macarena durante la estación de penitencia y se tuvo que cobijar en el templo de la calle Laraña, aunque los Estudiantes ya no estaba allí. Se había mudado a la capilla de la Universidad en 1966.
El obispo auxiliar, Santiago Gómez Sierra, preside, a las 13:00 de hoy en la Anunciación, la misa solemne del 75 aniversario. Una eucaristía preparada con mucho mimo por las dos hermandades. Será presidida por los mismos cuadros que en ocasiones anteriores. Posteriormente, los hermanos disfrutarán de un almuerzo de confraternización para seguir haciendo más sólidos los lazos de unión.
La Macarena y los Estudiantes, 75 años después, pero con el mismo espíritu fraterno.
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