Opinión

La mirada nueva

LA Semana Santa de 2022 nos devuelve al tiempo que se nos paró en seco un 14 de marzo de hace dos años. Una primavera rota bruscamente que nos trajo emociones distintas de cómo vivir las cofradías.Hay un antes y un después y hay una generación de niños que nunca han visto un nazareno. Este Domingo de Ramos, cuando en la Plaza del Salvador los más pequeños se arremolinen en torno al paso de la Sagrada Entrada en Jerusalén, estaremos ante una generación que ha comenzado a crecer sin conocer la catequesis plástica de un paso de misterio o un palio.

Los últimos días de la Cuaresma he podido comprobar la mirada de niños boquiabiertos viendo cómo sus mayores pasaban por algún comercio tradicional a probarse una túnica nueva o a encargar un capirote.Una generación de sevillanos que hoy podrán ver un paso por primera vez en la calle, que podrán repetir la cantinela de "nazareno dame un caramelo" o que sabrán de acompañar a sus padres en las largas colas de visita a los templos.

El tiempo se detuvo en 2020 pero no la fe con la que muchos de estos pequeños han sido educados en sus casas, junto a padres y abuelos, para llegar hoy en día y ver sus primeros nazarenos en la calle.Son la mirada nueva, un nuevo ciclo vital de nuestras Hermandades y Cofradías. Son la generación que comenzó a caminar en la pandemia y que cuando su raciocinio de lo permita conocerán la importancia de unas hermandades que no pudieron mantener el culto público, pero nunca dejaron de lado su labor social y asistencial.

Los grandes profesionales de la fotografía que desarrollan estos días de Semana Santa su trabajo en los medios de comunicación estoy seguro de que captarán a la perfección esa mirada sorprendida de un Domingo de Ramos en los ojos de los niños que no habían visto un nazareno y que hoy pueden retomar la memoria de lo que es Sevilla en su Semana más grande.

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