La Esperanza de Triana presenta en Cajasol un lienzo atribuido a Murillo: arranca la exposición

Cajasol acoge esta muestra que podrá contemplarse hasta el Miércoles Santo

La corporación ha presentado un lienzo atribuido a Bartolomé Esteban Murillo

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Inauguración de la exposición del nuevo patrimonio de la Esperanza de Triana

La sede de la Fundación Cajasol, en Sevilla, ha acogido este miércoles 11 de marzo, a media mañana, la presentación de una pintura atribuida a Bartolomé Esteban Murillo durante la inauguración de la exposición “Arte, Patrimonio y Devoción”, organizada conjuntamente con la Hermandad de la Esperanza de Triana. El acto contó con la participación del presidente de la citada entidad, Antonio Pulido Gutiérrez, y del hermano mayor de la corporación, Sergio Sopeña Carriazo, quienes dieron a conocer esta obra que representa a una Virgen dolorosa y que había sido estudiada recientemente por el historiador del arte Enrique Valdivieso González, catedrático emérito de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, fallecido hace poco más de un año.

La obra puede contemplarse hasta el Miércoles Santo, día 1 de abril, dentro de la exposición “Arte, Patrimonio y Devoción”, abierta al público en la sede de la Fundación Cajasol en la calle Álvarez Quintero, muestra en la que puede admirarse el patrimonio pictórico que posee la hermandad. En el acto de apertura también estuvieron presentes el comisario de la misma, José Fernández López, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Sevilla, así como el teniente de alcalde delegado de Fiestas Mayores y del Distrito de Triana, Manuel Alés del Pueyo, el comandante Naval de Sevilla y mayordomo honorario de nuestra corporación, José Daniel González-Aller Lacalle, y el presidente del Consejo General de Hermandades y Cofradías, Francisco Vélez de Luna.

El lienzo y su descripción

La pintura, realizada al óleo sobre lienzo y con unas dimensiones de 104 por 81 centímetros, muestra a la Virgen en actitud de recogimiento y dolor sereno, representada de tres cuartos y con las manos cruzadas sobre el pecho. La figura emerge de una suave penumbra que acentúa el carácter devocional de la imagen y resalta la armonía cromática entre los tonos rojos de la túnica y los azules del manto, elementos característicos del lenguaje pictórico de Murillo y su entorno artístico. Según el estudio realizado por Valdivieso, las características estilísticas de la obra permiten situarla claramente dentro de la escuela sevillana de la segunda mitad del siglo XVII y relacionarla con la producción del maestro barroco. Todo apunta a que Murillo habría creado en su momento un prototipo original de esta dolorosa, actualmente desaparecido o en paradero desconocido, que alcanzó una notable difusión entre la clientela sevillana de la época.

Este modelo debió tener gran éxito en un contexto profundamente marcado por la devoción mariana, lo que motivó la realización de diversas versiones o réplicas destinadas a distintos encargos. Este lienzo presentado en la exposición podría corresponder a una de esas versiones, ejecutada por el propio Murillo con la colaboración de su taller, una práctica habitual en los obradores artísticos del siglo XVII. En la obra se aprecia la intervención del maestro en el diseño y repetición del modelo original, al tiempo que se permite la participación de ayudantes en determinadas partes de la composición. Por este motivo, la pintura se catalogaría como “Murillo y taller”, una atribución que refuerza su valor dentro del conjunto de la pintura barroca sevillana. La dolorosa contemplaría originalmente el cuerpo de Cristo en una escena del Ecce Homo representada en un lienzo complementario, hoy también desconocido, formando parte probablemente de un conjunto devocional.

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