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Arte y poesía en las noches del Parque

Una ruta teatralizada por el parque de María Luisa revive escenas de los Montpensier y la Expo del 29

1. Aníbal González, al que da vida el actor Óscar de la Casa. 2. Virginia Cano, Dama del Parque, es la guía. 3. Alfonso X el Sabio, con el Pabellón Mudéjar. 4. El Cid, en la glorieta de San Diego, encarnado por Jerónimo Aparicio. 5. La musa, la joven actriz Ana Rocío Dávila, en la glorieta de Bécquer. 6. Cervantes en la plaza de América. 7. Inma Pinilla, con el luto de la infanta que da nombre al parque.
Francisco Correal

07 de julio 2013 - 05:03

En 2014 se conmemora el centenario de la apertura del Parque de María Luisa y el Ayuntamiento se ha adelantado a esa celebración abriéndolo en el sentido más literal. Si el parque que la infanta María Luisa, duquesa de Montpensier, decidió donar a la ciudad de Sevilla, fuera un teatro podría decirse que no quedan localidades. En seis miércoles consecutivos, hasta el próximo 7 de agosto, ya se han agotado las reservas para una ruta teatralizada por entorno tan sevillano, tan americano, una iniciativa del Distrito Sur que desarrolla la empresa Gulliver en Sevilla.

Al primer ensayo con público acudieron casi un centenar de personas. La cita era en la glorieta de San Diego. "Aquí está la marca España". Habla junto a la estatua de Pérez Comendador la Dama del Parque, la guía que adentrará a los visitantes a un sinfín de sorpresas. La encarna Virginia Cano (Sevilla, 1984), actriz y cantante. Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid Campeador, ha dejado a Babieca en la estatua ecuestre porque el carril-bici puede asustar al caballo más poético de la historia, al más cinematográfico. El Cid vino a la Sevilla de Al-Mutamid para cobrar unos tributos de parte de Alfonso VI de Castilla y defendió la ciudad de la invasión de Abdulah de Granada. Al personaje le da vida Jerónimo Aparicio (Sevilla, 1984), que después se multiplicará en Torcuato Luca de Tena y en Miguel de Cervantes. Estudió Filosofía, hizo incluso un máster en Filosofía Política, aspira a enseñar esa materia en algún instituto, pero el teatro es su pasión.

La expedición, bien numerosa, pasa junto a La Raza, negocio de 1932, tres años después de la Exposición Iberoamericana. Pasan coches de caballos junto a la glorieta de Bécquer. La guía explica los tres amores del grupo escultórico y aparece grácil y saltarina la musa becqueriana. Es Ana Rocío Dávila (Sevilla, 1991). El poeta forma parte de otra de las iniciativas de Gulliver, Sevilla es poesía. La joven musa, que estudia cuarto de Arte Dramático, después encarnará a doña Catalina de Ribera, la señora que residió en la Casa de Pilatos e hizo construir el hospital de las Cinco Llagas que es sede del Parlamento Andaluz.

Inma Pinilla (Sevilla, 1979) es una actriz tan versátil que pasa del luto conmovedor de llorar como infanta María Luisa la temprana muerte de María de las Mercedes, "cinco años de noviazgo, cinco meses de matrimonio" (con Alfonso XII) a interpretar en la glorieta de los Álvarez Quintero el entremés Ganas de reñir. El público reacciona con una ovación espontánea cuando la Dama del Parque canta María de las Mercedes con un tronío que sorprendería al más exigente de los jurados. Casada con un cantautor, prepara su primer disco.

Para tener ganas de reñir, hay que tener con quién. La víctima de esta divertida historia es el novio de la reñidora. El actor que interpreta este papel que hace las delicias de la gente es Óscar de la Casa (Sevilla, 1985), un estudiante de Biología que en esta ruta teatralizada también encarna al arquitecto Aníbal González y al rey Alfonso X el Sabio. El primero aparece junto a su estatua entre planos. "Lo acusaron de que su diseño de la Plaza de España", dice la dama del Parque, "rompía con la Giralda. Es el arquitecto que abre Sevilla al sur". Aníbal González, harto de tanta maledicencia, se va en busca de su primo, el periodista Torcuato Luca de Tena, que por dos veces renunció a ser ministro.

No hay mayor sorpresa que la que todos los días pasa a tu lado. La mayoría de los participantes en la visita ignoraban el recorrido cronológico que Aníbal González hace en la plaza de América: un viaje desde el estilo mudéjar, síntesis del gótico y románico del norte con el arte almohade (Pabellón Mudéjar, hoy Museo de Artes y Costumbres Populares), al neogótico (Pabellón Real, que fue sede de la Junta de Andalucía) y al neorrenacentista (actual Museo Arqueológico).

El recorrido incluye tres paradas: en la glorieta de Bécquer, en la de los Quintero y finalmente en la plaza de América, donde surge don Miguel de Cervantes. Tiene prisa "porque mi amigo Lope de Vega estrena una comedia en el Arenal". A veces surge el milagro. En los mismos escenarios donde últimamente han hecho de las suyas los autores de actos vandálicos que decapitan estatuas y destrozan parterres, casi un centenar de anónimos ciudadanos, turismo doméstico, familiar, se ponen de acuerdo para realizar con la batuta de la dama del Parque dos ejercicios prácticos: cantar el estribillo de Ojos Verdes en la glorieta de doña Concha Piquer y repetir al alimón el primer párrafo del Quijote. Dos clásicos, uno de la literatura, otro de la tonadilla. Cuenta este Cervantes que el otro nació en Alcalá de Henares en 1647. Tres siglos después, en 1947, visitó Sevilla Evita Perón y fue objeto de un caluroso recibimiento en el pabellón Mudéjar que hermana el norte y el sur.

Gulliver en Sevilla es una empresa relativamente joven. "Nació el 1 de noviembre de 2012", dice el gerente de la empresa, Francisco Javier Barber Rosado (Santa Cruz de Tenerife, 1972). Llegó a Sevilla de Canarias en septiembre de 1992, penúltimo mes de la Expo, cuando la Cartuja acogía una ruta teatralizada en grado superlativo del descubrimiento de América, donde también se marcharon los estilos gótico, románico, almohade y regionalista para mezclarse con los parámetros indígenas.

Eligieron el nombre de Gulliver "porque queríamos remarcar el turismo familiar y de viajes". Barber vino a Sevilla a estudiar Estadística y quedó atrapado por los encantos de una ciudad que ahora ha convertido en guión de un ambicioso proyecto. La empresa se ha especializado en dos públicos preferentes, los colegios de la ciudad, "hicimos la ruta de los Reyes con niños de Primaria que oían hablar por primera vez de San Fernando o de Al Mutamid", y los turistas, un turismo tanto nacional como internacional, con versiones en inglés, francés e italiano. Perfiles infantiles como la ruta de los Reyes o para un público más adulto, como la Noche de los Misterios, con un reclamo de Hitchcock para abrir las puertas de Torquemada: "¿te atreves a escuchar los gritos de los condenados por la Inquisición?".

Sevilla en el Siglo de Oro y Sevilla es Poesía forman parte del programa. La segunda, con visitas a lugares relacionados con Bécquer, los Machado o los dos sevillanos de la generación del 27, Luis Cernuda y Vicente Aleixandre. "Queremos preparar una ruta teatralizada de la Semana Santa", dice Barber, "pero vamos a esperar a que huela a incienso". Otro grupo de actores hizo El Gran Teatro del mundo, que a final de julio representarán en León.

El Ayuntamiento les pidió una ruta de dos horas y media de duración, la redujeron a hora y media. Diez siglos de historia en noventa minutos. Un largometraje en el que los visitantes asisten al mágico anochecer. La visita se cruza con gente que hace footing y con turismo ecuestre. "Lo mío no se lo cuentes", le dice un cochero de caballos a la Dama del Parque junto al monte Gurugú. Virginia Cano es de la compañía teatral La Tarasca. Inma Pinilla, la infanta doliente y la pícara quinteriana, a la Barataria. Al final se hicieron fotos con los actores. "Me llamo Antonio Palomeque, soy fontanero y albañil y me tienen a su disposición".

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