Camarón y Hendrix van de viajeros del 27
calle rioja
Mestizaje. El crítico musical Luis Clemente dio en Córdoba una conferencia sobre Jimi Hendrix y el flamenco y participará en una mesa sociológica sobre Camarón de la Isla
Dos historias del autobús, que es una fábrica de historias. Martes, siete de la tarde. La Campana. En la cola del 27 para presentar con Perpetuo Fernández el libro Tuitforismos de Antonio Real. Detrás de mí va Luis Clemente con su hija Cecilia, nombre doblemente musical, por Santa Cecilia, patrona de la música, y por el ramito de violeta de la cantante que falleció en accidente de tráfico el verano de 1976. A Luis lo conocí la primavera de 1982 cuando él hacía un programa de música en Radio 16, que tenía los estudios en una casa de la calle Martínez Montañés. Con sabios musicales como Gualberto o Rosa María Pinto, amén de los cuchillos afilados de Baldomero Torres.
Con el autobús lleno, hablamos de pie. El número 27 apareció en un triple formato. Primero en el número de esta línea que va desde el Duque hasta Sevilla Este, el mismo recorrido que hice con Julio Muñoz Muñoz, el Rancio Sevillano, cuando publicó El prisionero de Sevilla Este. Después, en una antología de la generación del 27 de Cátedra, edición de Vicente Gaos, que yo llevaba para preparar los 40 años del Nobel a Vicente Aleixandre.
La tercera pata de estos azares del 27 la puso Luis Clemente. Me contó que lo habían llamado del Festival de la Guitarra de Córdoba. Además de las actuaciones musicales, hubo un ciclo de tres conferencias. Luis Clemente, biógrafo de Kiko Veneno y de Raimundo Amador, dio una de ellas. Habló de los vínculos de Jimi Hendrix con España. Recordó una visita del mítico cantante a Mallorca, en compañía de su mánager, que era un agente de los servicios secretos británicos. El vínculo que más llamó la atención, con un testimonio grabado, fue el concierto de Woodstock, en el que Jimi Hendrix dio unos cuantos falsetes con la guitarra que eran hijos de una granaína que habría escuchado.
Jimi Hendrix, Janis Joplin y Jim Morrison son los tres mosqueteros de la música underground que murieron con 27 años. La edad a la que morían los poetas románticos. La edad a la que también murió Kurt Cobain, el cantante de Nirvana. Luis y Cecilia, su hija, bajaron en la Puerta Osario, donde tiene calle Doña Berenguela, madre de Fernando III, abuela simbólica de los sevillanos de la Reconquista.
Tres días después. Plaza de Jerónimo Hernández. Junto al antiguo cine Rialto en el que se le dedicó un homenaje a la familia Bardem. En aquella ocasión, yo entregué uno de los premios junto a una entonces jovencísima María Adánez, la actriz que ha dado el salto desde La que se avecina hasta Amar es para siempre. El 15 va y vuelve por la Carretera de Carmona y en una de las paradas aparece por megafonía el nombre de la calle Rafael Alberti. Mi destino era la barriada de La Corza por la que tantas veces pasé en bicicleta cuando trabajaba en Diario 16 Andalucía en el Polígono Calonge.
Llevo el mismo libro de Cátedra, es lo bueno que tienen los libros de bolsillo. Este año se cumple el centenario de la llegada a Madrid de la familia de Rafael Alberti. El poeta tenía 15 años, el guarismo de la niña bonita del autobús. Y fue ese viaje el que suscitó los versos de su libro Marinero en tierra: "El mar. La mar /El mar. ¡Sólo la mar! / ¿Por qué me trajiste, padre, / a la ciudad?' / ¿Por qué me desenterraste del mar?'. Estamos en octubre, el nombre que Alberti eligió, por el octubre soviético de ese mismo año, para la revista que fundó con María Teresa León. Ese mismo día estaba en Sevilla José Luis Ferris, autor de una monumental biografía de la primera esposa del poeta portuense que nació el mismo año que Cernuda (y el Real Madrid).
Ahora Luis Clemente prepara otra participación. Lo han llamado para intervenir en una llamada mesa sociológica sobre la figura de Camarón de la Isla. La Sociología de Camarón, curiosa interpretación del cantaor nacido en San Fernando y que se fue el 2 de julio de 1992, en el paso del ecuador de la Expo donde Salvadopr Távora le estaba preparando un espectáculo en la Maestranza para hacer el paseíllo con Paco de Lucía.
Jimi Hendrix y Camarón, dos iconos de unos tiempos contestatarios cuya música ha sobrevivido a las soflamas de los discursos, a la utilización que la política y el consumo hizo de sus figuras. La reivindicación es una gran marca comercial cuando convierte el grito en marca y la protesta en copistería.
Jimi Hendrix, Rafael Alberti, Camarón de la Isla, Luis Clemente y el conductor del 27 se convirtieron en cierta forma en integrantes de una nueva generación del 27, homenaje al azar, a los encuentros casuales. Lo que no da Twitter ni Facebook. No sé si alguien recordará a los políticos de ahora dentro de una década, cuando se cumpla el centenario del acta fundacional de la generación del 27. Pero los poemas de Alberti y de Aleixandre, las canciones de Camaron y de Jimi Hendrix sin duda permanecerán tan vivas como ahora.
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