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"El afán de controlar asociaciones le pasa factura a la izquierda"

Son y están

Es la voz cantante en los informativos nacionales alertando a los ciudadanos de productos peligrosos o de abusos en los servicios que reciben. Desde Sevilla, con sus compañeros de asociación, escudriña la letra pequeña de la sociedad de consumo

Lleva 15 años dedicado al consumo.

21 de diciembre 2008 - 05:03

DE casta le viene al galgo porque es hijo de Francisco Sánchez Legrán, fundador en 1981 de la Asociación de Consumidores de Sevilla y presidente nacional de Facua. Además, en la transición fue uno de los líderes del movimiento vecinal en Sevilla y Andalucía. Rubén tiene el ímpetu de la juventud y la sintonía con los modos de comunicación, investigación y participación en tiempos más tecnológicos. En 15 años de labor ha situado a Facua como la principal referente de las televisiones, radios y periódicos nacionales a la hora de aportar datos y opiniones sobre temas de actualidad ligados al consumo (los productos milagro, los billetes de las aerolíneas, la zona azul, las clínicas dentales, los fraudes telefónicos...), superando en repercusión a la OCU, antaño la organización más tenida en cuenta.

Rubén nació en Sevilla en 1974, en el barrio de El Fontanal. Estudió en el Colegio Calvo Sotelo, de la calle Arroyo, y no se ha marchado de la zona cuando se independizó para vivir con su pareja; así continúa cerca de su familia. A la hora de entrar en la universidad dudaba entre Periodismo y Derecho, se decantó por lo primero y se le despertó la pasión por el periodismo de investigación. En su tiempo libre le gusta ir al cine. Y cada vez le dedica más tiempo a navegar por internet, aunque admite que al final se convierte en prolongación de sus pesquisas sobre los excesos en la producción y el consumo.

-¿Por qué Sevilla pesa tanto en las organizaciones de consumidores?

-Andalucía es la comunidad donde hay más conciencia de los derechos del consumidor. Por eso los directivos en Sevilla de Facua, UCE y Al Andalus ocupan puestos de relevancia nacional. Facua ahora engloba a 27 asociaciones de 11 autonomías. En la sede de calle Bécquer trabajan 30 personas.

-¿Qué base social tienen?

-En Facua hay unos 50.000 socios; crecemos, pero es una cantidad modesta, hay que aspirar a más. Ha decaído el movimiento asociativo en España desde los años 70. Si nos transformáramos en empresa de servicios, tendríamos más socios. Pero se desvirtuaría nuestra función. Tenemos que alcanzar mayor reconocimento institucional. Somos la tercera pata del mercado, amén de empresarios y sindicatos, pero no somos convocados cuando el Gobierno marca la agenda de la concertación.

-¿Es posible ser independiente?

-No podemos aceptar ingresos de empresas ni de partidos políticos, para no vernos condicionados a hablar bien por obligación de una marca o mal de otras, dos estrategias que utilizan donde pueden algunas compañías para desprestigiar a la competencia.

-¿Quiénes se dejan utilizar?

-El Gobierno aún permite situaciones de doble moral como la de Ausbanc, una empresa con apariencia de asociación de consumidores y que está organizada en dos sociedades: una habla de las entidades que le ingresan publicidad, y la otra, en supuesta defensa del consumidor, sólo critica a las entidades que no le pagan.

-¿Les han intentado comprar?

-Ya no, porque hace años que se han dado cuenta de cómo somos. En los años 80, grandes compañías intentaron sin éxito convertirnos en plataforma asociativa que contribuyera a sus objetivos comerciales a través de la potencia mediática que otorgaba lanzar mensajes desde la única cadena de televisión que había por entonces.

-¿Y los cantos de sirena de los partidos políticos?

-La Unión de Consumidores de España está controlada por el PSOE, y el PP, en la era Aznar, puso en marcha plataformas similares. Ambos le sacan poca rentabilidad electoral a estas estrategias porque carecen de prestigio.

-¿Qué hecho justificó más la razón de ser de Facua?

-Fue muy importante desvelar, en los años 80, la medición y tarifación que hacía Sevillana del consumo eléctrico en los hogares. Dio pie a un expediente y sanción por parte del Gobierno andaluz. A partir de entonces, Sevillana se ofreció a tener más interlocución con nosotros mediante un órgano de mediación, lo que aceptamos por supuesto. Era una experiencia pionera y el mejor ejemplo de que nosotros no estamos en contra de las empresas, sino a favor de que se cumplan las normas y se respeten los derechos de los ciudadanos.

-¿De qué se siente más satisfecho en los últimos años?

-De la mediación con Peugeot al demostrar los fallos de su modelo 307. Documentamos en España más de 2.000 casos y Peugeot se avino a negociar que el consumidor recibiera el dinero que había pagado por el coche o le entregaran un coche nuevo. También destaco la intervención de la Guardia Civil en 2007 para interceptar los productos adelgazantes de Nutra Life, peligrosos para la salud, a raíz de una denuncia nuestra.

-La vivienda siempre es uno de los productos que genera más reclamaciones del ciudadano.

-Se vende un concepto de vivienda con confort o lujo que arrastra defectos de materiales o terminaciones como en los 80. Lo que más ha subido es el precio, no la calidad de los pisos. Pero la mayor parte de la población aceptó participar en la burbuja especulativa pensando que iba a ganar más dinero.

-¿Le parece bien el adelanto de las rebajas?

-Somos sensibles a las dificultades que pasa el sector del comercio y la incidencia que esos problemas puede tener en el aumento del paro. Pero adelantar cinco días el comienzo de las rebajas no va a resolver la crisis. Sí puede servir al pequeño comercio como reclamo para competir algo mejor con las grandes superficies. El uso de la palabra rebajas busca un efecto subliminal para hacer creer que todo lo que tiene a la vista es una oportunidad. Pero los artículos clave de la temporada navideña para regalar no van a ser rebajados, los comercios no son tontos y no van a renunciar a una franja de ingresos por ventas aseguradas de juguetes, perfumes, etcétera. Saben que el público los demanda. En general, las rebajas del 2 de enero van a ser aparentes, con algunas secciones a precio rebajado dentro de una gran superficie y otras no. Y es legal decir que se tienen productos en rebajas y aplicarles sólo una rebaja del 1%. Las verdaderas rebajas llegarán el 7 de enero.

-¿Los ciudadanos van a consumir más porque lo pida el Gobierno?

-Millones de españoles ya sufrían la crisis desde que subieron mucho las hipotecas, y ahora los gobiernos les conminan a que salven el sistema consumiendo más y que mantengan su inercia de vivir endeudados y por encima de sus posibilidades. Las principales víctimas de la crisis tienen que sostener un sistemas que otros han corrompido y aun así reciben las ayudas del Gobierno. Es muy fuerte.

-¿Cabe un consumo sostenible?

-Tal como está planteado el sistema, sólo es posible el crecimiento mediante el consumo insostenible. Y de esta crisis sólo saldrá el conjunto de la población si se transforma profundamente el modelo de crecimiento y de consumo.

-¿Cómo hallan ustedes los productos chinos tóxicos antes que los inspectores?

-Estamos conectados a multitud de webs y boletines de los principales países, y nos llegan de modo instantáneo sus alertas. En el caso de los caramelos chinos con leche adulterada, las autoridades ya estaban buscándolos, aunque nosotros los encontramos antes en Sevilla. Pero hay otros casos en los que anuncian a la población que no se compre tal o cual producto, y quince días después sigue a la venta porque no ha sido retirado.

-¿Qué le parece la Sevilla actual?

-En cuanto a infraestructuras, estoy moderadamente satisfecho. Pero en cuanto a los movimientos sociales, observo una paralización por el continuo intento del poder político por cortarle las alas a las iniciativas ciudadanas o capitalizarlas. En el movimiento vecinal y en los barrios eso es clarísimo. Desanima y frustra a las personas que no van con esa intención. Nosotros, que no negamos nuestra identidad progresista y de izquierdas, podemos decir con fundamento que en Sevilla son los partidos de izquierdas en el poder los que están logrando que haya más asociaciones de derechas. Porque a ésas no son capaces de controlarlas y, sin embargo, ellos desde el poder están obsesionados con mandar en todo lo que se mueve en el espectro sociológico progresista, y provocan el efecfo contrario. Porque sólo les interesa que se sometan a su conveniencia.

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