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Estas son las deducciones autonómicas en Andalucía

Etíopes en el maratón, rinconeros en el Carnaval

Calle Rioja

El maratón empezó en el Falla con el triunfo de la chirigota del Bizcocho

San Valentín fue el prólogo del maratón más monumental del atletismo mundial

"Las películas de ganadores no valen un duro"

Los participantes en el maratón de Sevilla pasan junto a la Torre de los Perdigones. / Redacción Sevilla

Los profetas se sublevan contra Dios. Los ministros socialistas invitan a Felipe a dejar el PSOE. Dice alguien en una tertulia del Régimen que hasta los de la foto de la tortilla le dan de lado, cuando ni Escuredo ni Amparo Rubiales estaban en la foto que hizo Manuel del Valle con la cámara de Pablo Juliá, que sí aparece como Velázquez en las Meninas. Están de moda los presidentes de la Junta. Escuredo ya se levantó contra su antiguo compañero del bufete de Capitán Vigueras anunciando una huelga de hambre. Y el Yuyu arremete en el popurrí de su chirigota contra los que criticaron que presentara el libro de Juan Manuel Moreno Bonilla. La vida está llena de coincidencias. Qué inoportuno estreno el de Cumbres Borrascosas. No cabía mejor regalo de cumpleaños para Joaquín Sabina. El 12 de febrero, fecha también del espíritu de la apertura de pitiminí de Carlos Arias Navarro, el equipo de Sabina, el Atleti, goleó al Barcelona. Vi la segunda parte en el bar Guadiana, donde los seis miembros de la tertulia cofrade Los Rancios pasaban olímpicamente del partido y hablaban de Juan de Mesa, de Martínez Montañés y de Pedro Roldán. Menuda delantera. La víspera del maratón fue San Valentín (y también los santos Cirilo y Metodio, patronos de Europa). Se notaba en la gente que buscaba libros en la nueva librería de la Alameda Los Raros; en la floristería de la Plaza de la Magdalena; en el menú de San Valentín, 55 euros, del restaurante Azahar, en el Hotel Casas del Rey de Baeza. Un libro de Historia Universal. Tomo de la Edad Media. Primer capítulo: las invasiones bárbaras y los primeros reinos germánicos.

Cero grados a las ocho de la mañana del sábado. Las monjas cistercienses de San Clemente cantan en los laúdes: Rocíos y nevadas, témpanos y hielos, escarchas y nieves, bendecir al Señor. El maratón empezó la tarde del viernes y acabó con las primeras horas del sábado. La final del concurso del Carnaval de Cádiz en el Teatro Falla. Manolo Casal y Modesto Barragán ya son como Paco Alba y el Tío de la Tiza. Ni Blas Infante ni Stephen Hawking. El concurso de chirigotas lo ganó el grupo del Bizcocho de San José de la Rinconada. El Carnaval se acercó a la Cuaresma desde ese balcón de los saeteros con el paso de nazarenos. A primera hora, Mari Cruz, de San José de la Rinconada, fue desde la frutería de la calle Faustino Álvarez a desayunar al bar de Miguel, en la esquina de Feria con Antonio Susillo, y le dio la noticia del triunfo de sus paisanos. Sevilla ha tenido dos alcaldes rinconeros: Alfredo Sánchez Monteseirín y Antonio Muñoz. San José de la Rinconada triunfa en Cádiz y en Sevilla capital. Belleda López Montero expone junto a su hijo, Rafael Herrera, en el Hotel Palacio Villapanés, en la calle Santiago, junto a la iglesia de la que sale el Beso de Judas. Enfrente está el Hotel Casas del Rey de Baeza, donde se exponen unas fotografías muy emotivas de Auxi López. Los títulos son números de habitaciones, no las del hotel, sino las de un hospital.

Se notaba en la ciudad la víspera del maratón. A tres días del Miércoles de Ceniza. Un balón de oxígeno después de las anulaciones por la suspensión de las líneas ferroviarias tras el accidente de Adamuz y la racha de lluvias, las cumbres borrascosas de verdad. La compañía de seguros Zurich es la patrocinadora. La ciudad donde muere James Joyce y una de las tres, junto a París y Trieste, en la que escribió el Ulises. Nunca le pregunté a Paco García Tortosa, editor y traductor de la novela, si alguna vez se han calculado los kilómetros que Leopold Bloom recorre por las calles de Dublín aquel 16 de junio de 1904. Se podría convalidar con un maratón. Con el interrogante de la obra teatral de Antonio Gala, ¿Por qué corres, Ulises?, que se estrenó en 1974. Una metáfora de la Transición, con el desnudo de Victoria Vera. En la biografía de Cunqueiro, trabajo imponente de Rivero Taravillo, cuenta que en 1980, durante la investidura del escritor de Mondoñedo y de Cela como doctores honoris causa de la Universidad de Santiago, unos estudiantes rebeldes exhibieron una pancarta en la que se leía "más desnudos y menos investidos".

El maratón más llano

A uno de los personajes de la novela Mesopotamia, de Oliver Guez, con Churchill y Lawrence de Arabia montados en sendos camellos junto a la esfinge de Gizeh en la portada, acababan de nombrarlo cónsul británico en Etiopía, país de procedencia de los grandes favoritos para ganar este maratón. El maratón de Dublín se corrió el 26 de octubre de 2025 y lo ganó el etíope Daniel Mesfin. En el de Sevilla pelearon hasta el final dos de sus compatriotas y hubo que recurrir a la foto-finish. Los vi pasar por la Alameda, junto a la Casa de las Sirenas. Dignos herederos de Abebe Bikila cuando entró descalzo en el Coliseo después de ganar el maratón en los Juegos Olímpicos de Roma 1960.

No hay un maratón más monumental que el de Sevilla. Tampoco más llano, porque no pasa por las Cuestas del Rosario ni la del Bacalao. Queda inmortalizado en los móviles el paso de los corredores junto al Arco de la Macarena, la Torre de los Perdigones, el puente de la Barqueta o el Parque de María Luisa. En Resolana suenan los compases de un grupo llamado Copenhague. El que está en la Alameda toca al final una canción de Sabina. Una música mucho más agradable que la que sonó hasta altas horas del sábado y que debió colarse en los hoteles donde pernoctaban muchos de los atletas. Un festival de música electrónica, de la que se podría decir lo que Unamuno dijera a cuenta de un periódico de Pamplona.

En Cádiz

La víspera del maratón fue el maratón del pregón de Manu Sánchez en la Plaza de San Antonio de Cádiz. El Sevilla empató y el Bizcocho ganó. Una prima hermana del Bizcocho es prima hermana de la pintora rinconera que expone con su hijo en el hotel de la calle Santiago, junto a la iglesia del Beso de Judas que tan bien conoce Angelita Yruela.

Etíopes en el maratón y rinconeros en el Carnaval. Mari Cruz estaba como unas castañuelas. Era 14 de abril, día de los enamorados. La frutera atendía a una pareja que era un alegato contra el mundo de Trump. Dos Américas enamoradas: un joven boliviano crecido en Cádiz con su chica, una norteamericana de Colorado a la que hacía mucha gracia cuando su soldadito boliviano pedía albahaca, con su hache intercalada.

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