Europol destaca el papel del Guadalquivir en el aumento "sin precedentes" del tráfico de cocaína
Un informe reciente alerta de las nuevas rutas del narco, que ya no opera en los puertos sino con buques nodriza en alta mar
La operación Sombra Negra, golpe histórico de la Policía Nacional al tráfico de cocaína
El Guadalquivir juega un papel clave en el aumento sin precedentes del tráfico de cocaína en Europa. Así lo constata la Agencia de la Unión Europea para la Cooperación Policial (Europol) en un informe publicado el pasado martes, en el que pone de manifiesto la diversificación del tráfico marítimo de esta droga y el modus operandi de las organizaciones criminales que se dedican a importarla. "El tráfico de cocaína hacia Europa ha alcanzado niveles sin precedentes, impulsado por la alta producción en Iberoamérica y la creciente demanda en la UE", apunta el estudio.
Las redes criminales, continúa Europol, "han demostrado su capacidad para adaptar rápidamente sus operaciones, fragmentando las rutas y adoptando métodos de tráfico complejos y encubiertos". Si tradicionalmente la cocaína entraba por los puertos de Amberes, Hamburgo o Rotterdam, ahora el modus operandi ha cambiado. El informe refleja el uso de semisumergibles y otras embarcaciones no comerciales, así como la incorporación de cocaína en diversos materiales de transporte antes de su envío a Europa.
El lunes 26 de enero, un día antes de que se publicara este estudio, la Policía Nacional presentó en Sevilla la operación Sombra Negra, un golpe histórico a la industria del narco con 105 detenidos y 10.400 kilos de cocaína intervenidos. Casi dos tercios de ellos (6.600) fueron hallados en un semisumergible al sur de Portugal. La Policía calcula que la red introdujo en España 57.000 kilos de esta droga en el último año, buena parte de ellos a través de narcolanchas por el Guadalquivir".
Las transferencias marítimas suelen implicar que un buque nodriza procedente de Iberoamérica transfiera la cocaína a un barco filial frente a las costas de África Occidental. Posteriormente, la mercancía se desembarca en África para su posterior envío a la Europa continental o a las islas Canarias. "Utilizando embarcaciones neumáticas de casco rígido (equipadas y apoyadas para permanecer durante periodos prolongados en alta mar), las redes criminales transportan la droga directamente a la España peninsular. Al llegar a la costa andaluza, las redes criminales utilizan el río Guadalquivir para transportar la cocaína tierra adentro para su posterior distribución", afirma Europol.
Más peligrosos y más violentos
El uso de la ruta atrae a nuevos actores criminales a la zona y, con ellos, la capacidad y la disposición a usar la violencia para proteger los a menudo muy grandes cargamentos de cocaína. Se han observado, por ejemplo, criminales armados abordando embarcaciones para recoger cocaína. Ejemplos recientes hay, ambos en la provincia de Sevilla. El 8 de noviembre, cinco policías nacionales que realizaban una vigilancia a las afueras de Isla Mayor fueron tiroteados con armas de guerra, entre las que había al menos un fusil de asalto AK-47 o Kalashnikov. Uno de los agentes resultó herido grave de un tiro en el vientre y los otros cuatro lesionados de distinta consideración al intentar ponerse a cubierto de las más de 50 balas que los narcotraficantes dispararon en ráfagas.
El martes 27 de enero, la Policía detuvo a diez personas por su presunta participación en estos hechos. Entre los detenidos están los autores de los disparos, conocidos como el Pajarito y el Moreno, que fueron detenidos en la provincia de Málaga. Ambos estaban a sueldo de la banda del Lechuga, un narcotraficante de Isla Mayor al que se considera responsable del cargamento que ese día querían introducir en unas naves del camino del Toruño, a las afueras del pueblo. La Policía intervino 4.500 kilos de hachís tras el tiroteo y 70 kilos de cocaína durante los registros del martes.
No ha sido la única agresión a las Fuerzas de Seguridad. El sábado 24 de enero, tres guardias civiles del Grupo de Acción Rápida (GAR) resultaron heridos leves en una intervención ocurrida en el Brazo de la Torre, un caño del río Guadalquivir en las inmediaciones de Aznalcázar. Allí se habían visto varias narcolanchas que habían remontado el río para buscar refugio del temporal. Al ver a la Guardia Civil, los narcos dispararon desde las gomas, lo que motivó la respuesta de los agentes. Cuatro tripulantes de las narcolanchas fueron detenidos.
Alianzas internacionales frente a las tácticas cambiantes
La directora ejecutiva de Europol, Catalina de Bolle, asegura que las "tácticas cambiantes de las redes criminales que trafican con cocaína a través del Océano Atlántico representan un desafío significativo para las fuerzas del orden". "Sabemos que estos grupos están diversificando cada vez más sus métodos, utilizando embarcaciones más pequeñas, transbordos en alta mar y técnicas de ocultación ingeniosas para evadir la detección. Nuestra respuesta debe ser igualmente dinámica y coordinada". De Bolle apuesta por las cooperación internacional e "iniciativas estratégicas" como la Alianza Europea de Puertos como método para "convertir estos desafíos en oportunidades para la inteligencia y la acción". "Junto con nuestros socios, nos comprometemos a desmantelar estas redes y a lograr una Europa más segura".
El comisario de Asuntos Interiores y Migración de la UE, Magnus Brunner, incidió en que las mafias encuentran "formas cada vez más ingeniosas y diversas de introducir cocaína y otros estupefacientes" en la Unión. Ante ello, consideró que deben intensificarse y diversificarse los esfuerzos de las autoridades, de ahí la importancia de que un informe como éste sirva para que los gobiernos destinen "recursos y energía a las prioridades de control que frenen el suministro de cocaína, desmantelen el modelo de negocio de los traficantes y salven la vida de los ciudadanos de la UE".
Precisamente Europol destaca la operación Sombra Negra como un "ejemplo notable" de estas tácticas, pues la investigación de la Policía Nacional contó con la colaboración de la agencia policial europea y de distintos países aliados. La operación puso de manifiesto un cambio en los métodos de narcotráfico, ya que la red criminal disponía de una infraestructura marítima avanzada para transportar grandes cantidades de cocaína desde Suramérica a Europa a través de la península Ibérica. "Los sospechosos empleaban embarcaciones de alta velocidad capaces de superar los 70 kilómetros por hora y complejos sistemas de comunicación encriptados", apunta Europol, que además observa una "transición del tráfico de cannabis al de cocaína".
Nuevas rutas y más medios
Sombra Negra confirma las principales conclusiones del informe. La primera de ellas es acerca de las rutas y métodos diversificados. Las redes criminales eluden los principales puertos comerciales mediante descargas y transbordos en alta mar, semisumergibles y embarcaciones no comerciales. Estos métodos les permiten evadir la presencia y los controles de las fuerzas del orden, lo que dificulta la detección y la interceptación.
Otra de las conclusiones es la ocultación sofisticada. La cocaína se esconde cada vez más en equipos industriales, maquinaria y materiales de transporte como alimentos, plásticos y textiles. Estos métodos dificultan enormemente su detección mediante escáneres, perros rastreadores y pruebas forenses. Junto a esta ocultación están los avances tecnológicos. Las redes criminales cuentan con sistemas de comunicación encriptados, embarcaciones autónomas y drones para mejorar sus operaciones y garantizar el éxito en la navegación y los alijos. En Sombra Negra, por ejemplo, la Policía intervino dos hexacópteros de gran tamaño.
El informe de Europol también destaca la necesidad de mejorar la vigilancia marítima, las investigaciones financieras y la pericia forense para descubrir caletas o compartimentos ocultos, drogas químicamente incorporadas y laboratorio de extracción. "La colaboración entre las policías, las aduanas, las autoridades portuarias y el sector privado es esencial para asegurar las cadenas de suministro y compartir datos procesables en tiempo real".
La respuesta debe incluir el apoyo operativo a las unidades antidroga, con análisis y coordinación, así como un despliegue de expertos sobre el terreno. El papel de la agencia es crucial, pues ofrece una perspectiva europea sobre las diversas amenazas, lo que servirá para identificar cambios en el comportamiento de las organizaciones criminales que traen la droga y las rutas de tráfico que éstas siguen.
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