Expertos sevillanos advierten de la irritabilidad infantil y la apatía adolescente como síntomas depresivos
La responsable del Servicio de Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa alerta sobre el infradiagnóstico de este problema de salud mental en menores y reclaman mayor detección precoz
Con motivo del Día Mundial de la Lucha contra la Depresión, la responsable del Servicio de Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa, Raquel Calero, ha advertido sobre la gravedad de la depresión en niños y adolescentes, un problema de salud mental que considera aún infradiagnosticado. Los datos estiman que aproximadamente el 70% de los suicidios en la adolescencia están relacionados con trastornos depresivos, lo que evidencia la necesidad urgente de abordar esta realidad desde una perspectiva tanto preventiva como asistencial.
"Hasta hace muy poco pensábamos que los niños no se deprimían", señala la especialista, quien explica que muchos de los síntomas, como cambios en el ánimo, aislamiento o pérdida de interés por actividades habituales, se interpretaban como comportamientos propios del desarrollo o una fase del crecimiento. Sin embargo, actualmente "entendemos que en realidad se trata de un problema de salud mental grave que interfere en la vida de un niño y que requiere atención profesional".
Raquel Calero subraya que la depresión puede manifestarse de forma distinta en menores que en adultos. En la primera infancia, el rasgo más común es la irritabilidad, mientras que en la adolescencia los síntomas principales son la apatía, entendida como pérdida de interés, y la anhedonia, que es la incapacidad para sentir placer por actividades que antes resultaban atractivas.
La responsable del Servicio de Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa insiste en que la detección precoz de estos síntomas es fundamental para poder ofrecer apoyo y tratamiento adecuado a tiempo. Asimismo, considera que "la generación de entornos familiares y escolares seguros, el acceso a recursos de salud mental, la escucha activa, la enseñanza de la expresión emocional y la garantía de atención psicológica juegan un papel clave en esta lucha".
"La depresión en la infancia y la adolescencia no es una fase pasajera", advierte Raquel Calero, quien añade que en España, los problemas de salud mental en menores han aumentado de forma significativa en los últimos años, especialmente entre adolescentes, con un crecimiento sostenido de las consultas y hospitalizaciones.
Por ello, los trastornos depresivos pueden afectar a personas de cualquier edad, condición económica y nivel cultural, suponiendo un elevado coste emocional y social para el individuo, la familia y la sociedad en su conjunto.
La psicóloga afirma que hablar de depresión en niños y adolescentes resulta imprescindible para romper el estigma y prevenir consecuencias irreversibles. "Hoy sabemos que los niños también se deprimen, y detectar y acompañar a tiempo puede salvar vidas", concluye.
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