"No tengo imaginación para novelas, la realidad siempre supera a la ficción"

Los invisibles

Adela global, esta profesora hizo mediciones en aceleradores de partículas de medio mundo. En los laboratorios de Reina Mercedes realizó un viaje de la Cicuta al Polonio.

Adela Muñoz, junto a estructuras de átomos en un aula de la Facultad de Química.

24 de marzo 2012 - 05:03

SUS alumnos la hicieron historiadora del veneno. El libro de Adela Muñoz Páez (La Carolina, Jaén 1958) no tiene efectos secundarios.

-En la portada de su libro se ve un cuadro de la muerte de Sócrates. ¿Hoy se volvería a morir?

-Lo de Grecia se ha magnificado. Los ciudadanos libres en la Atenas de Sócrates no eran más del 5%. No lo eran ni las mujeres ni los extranjeros.

-En veneno no hay género chico: de Madame Bovary a El Caso...

-Emma Bovary, como muchas envenenadas que aparecen en la prensa, muere por arsénico.

-¿Ha escrito el libro como alegato contra la división entre Ciencias y Letras?

-Tuve que leer mucho libro de Historia. No es de Ciencias ni de Letras saber que el cloro es el responsable de que nuestra esperanza de vida se multiplicara por tres.

-¿La caída del imperio romano se produce por los venenos?

-Existe la hipótesis de que empezó a degenerar con el acetato de plomo que usan para endulzar el vino. Por envenenamiento mueren Claudio, que no era tonto y exageraba sus defectos físicos para sobrevivir, o Británico, el hijo que tuvo con la madre de Nerón.

-Juan Bas novela en su libro Alacranes en su tinta la historia de un cocinero que quiso envenenar a Franco...

-No eran alacranes, pero mi hijo, que de niño era muy aficionado a los insectos, llegó a meter cinco escorpiones en una caja de cerillas. Su veneno se neutralizaba cona agua fría. Mitrídates siempre intentó descubrir el antídoto contra el veneno del escorpión.

-¿Las relaciones se envenenan?

-Hay autores que hablan de relaciones tóxicas.

-Ocho páginas de bibliografía. ¿Para tanto da el veneno?

-Algún libro es de 1907 y lo conseguí por internet en librerías de viejo. De Argentina me llegó el Libro de los Venenos, de Antonio Gamoneda, que yo leí un año antes de que le dieran el premio nacional de Poesía y Zapatero lo considerase su poeta de cabecera.

-Decía Eugenio D'Ors que lo que no se entiende, envenena...

-En Inglaterra se hace mucha química de divulgación para quien no sabe nada de química y quiere saber cómo se forman las estalactitas y estalagmitas o para qué sirve un polímero.

-¿Hay química en la gente?

-Los materiales y los electrones son sencillos, lo que es complicado es tratar con las personas. La Química es mucho más simple que el comportamiento humano.

-El libro va del romano Nerón al ruso Litvinenko...

-Lozano Leyva dice que la retransmisión en directo de la transformación de un hombre sano, joven y guapo en un anciano es una publicidad negativa contra la energía nuclear. Lo que es seguro es que murió por una dosis de polonio obtenida en Rusia.

-Ya que habla de Lozano Leyva, ¿usted también va a revertir su ciencia en ficción, en novelas?

-No tengo imaginación. La realidad siempre supera a la ficción.

-¿Hay archivos del veneno?

-Los ingleses lo apuntaban todo. Las dosis, los días, los tóxicos. En España no existe esa tradición. Hay un libro de Marisol Donis sobre envenenadoras españolas en el que aparece Pilar Prades, que murió ejecutada con garrote vil e inspiró la película El verdugo de Azcona y Berlanga.

-¿Está demostrado que Fernando el Católico murió a consecuencia de un afrodisíaco?

-Parece que ingirió un polvo de cantáridas que le produjo priapismo e inflamación de vejiga.

-¿Dónde le llevó la Química?

-A muchos sitios. He hecho mediciones en los aceleradores de partículas de Inglaterra, entre Mancheter y Liverpool, donde está enterrado Lewis Carroll, de Grenoble y de Japón. Estaba invitada a la inauguración del de Barcelona, pero coincidió con mi cátedra.

-¿Su lección de química?

-Que la gran diferencia entre el Primer y el Tercer Mundo es el consumo del agua. En el siglo XXI, beber aguas que no están limpias sigue siendo todavía la primera causa de muerte en el mundo.

-Un veneno injusto y lacerante...

-Con casos dramáticos como el de Bangla Desh, donde la Unicef, con muy buena intención, abrió ocho millones de pozos para que bebieran agua limpia de gérmenes que baja del Himalaya por los ríos Bramaphutra y Ganges. Libre de gérmenes, sí, pero contaminada de arsénico en unos índices entre cien y quinientas veces más altos de los permitidos por la Organización Mundial de la Salud.

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