El ladrón de pisos de Sevilla que cayó tras una brutal agresión machista
El hombre que rompió varios dientes a su ex novia con la culata de una pistola llevaba meses buscado por la Policía
Formaba parte de una banda que asaltó 32 domicilios
Ha ingresado en prisión provisional tras su detención el pasado viernes en Dos Hermanas
El hombre que rompió varios dientes a su ex novia con la culata de una pistola en Sevilla llevaba meses buscado por la Policía Nacional por otros motivos. Formaba parte, presuntamente, de una banda de ladrones de pisos muy activa que fue desmantelada el pasado mes de agosto en Sevilla y Badajoz, en una investigación que acabó entonces con seis detenidos, que llevó el nombre de Operación Mina y que fue llevada a cabo por el Grupo 1º de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Sevilla, que investiga todos los robos en domicilios.
Rafael C. D. consiguió eludir su detención en esta primera fase de la operación y seguía buscado intensamente por la Policía. Tenía varias reclamaciones judiciales. Era especialmente buscado porque es el propietario del coche que embistió dos vehículos de la Policía en la avenida Presidente Adolfo Suárez, en Los Remedios, cuando los agentes trataban de atrapar a los ladrones. Varios policías del Grupo de Robos y del de Atracos, que colaboraba en la operación, resultaron heridos. Rafael no era el hombre que conducía el vehículo porque no tiene carné, pero sí el dueño del coche. Conducía un miembro de la banda que fue detenido en agosto en Badajoz, junto con el resto de la banda salvo Rafael.
Los investigadores tenían la sospecha de que este prófugo se ocultaba en una vivienda de sus abuelos, en la calle Zorzaleña de Dos Hermanas. La agresión machista ocurrida el primer día del año terminó por centrar la investigación en esta línea. El sospechoso propinó un fuerte golpe a su ex pareja con la culata de una pistola. Como consecuencia de esta agresión, la mujer perdió varias piezas dentales.
A partir de entonces se consideró a la víctima de esta agresión como un caso de riesgo extremo. La Policía estableció un dispositivo durante las 24 horas en torno al domicilio de la víctima, en el Polígono Sur, ante la posibilidad de que el presunto agresor regresara para matarla. Al mismo tiempo, se intensificaron las gestiones para localizar al sospechoso, continuando con la hipótesis de que podía ocultarse en Dos Hermanas, localidad de la que es originario.
El pasado viernes 9 de enero, por la mañana, se organizó un importante dispositivo policial en torno a la calle Zorzaleña, en la barriada de Ibarburu. Los agentes, con las correspondientes órdenes de entrada y registro, irrumpieron en uno de los domicilios en los que podía ocultarse el fugitivo. Sin embargo, éste logró salir a la azotea y fue saltando de casa en casa por distintos tejados de la calle, hasta que se refugió en otra vivienda de la familia y terminó siendo detenido en ella. Cuando fue arrestado, estaba oculto debajo de una cama.
En el dispositivo no sólo participaron los agentes encargados de la investigación, sino otros grupos como la Unidad de Prevención y Reacción (UPR), que suele dar apoyo y cobertura a este tipo de intervenciones, así como Medios Aéreos, para vigilar toda la zona mediante drones y tener conocimiento en todo momento de por dónde iba el sospechoso en su huida por los tejados. Fue detenido por varios delitos: robos con fuerza en casa habitada, pertenencia a grupo criminal, atentado, lesiones, y violencia de género. A ello hay que sumarle las reclamaciones judiciales que tenía en vigor.
Tras su detención, pasó dos días en las dependencias policiales y fue puesto a disposición de los juzgados el pasado domingo. La operación Mina la lleva el juzgado de Instrucción 4 de Sevilla, mientras que la agresión machista la dirige el juzgado de Violencia sobre la Mujer número 1, que fue el que había emitido la requisitoria ordenando su detención. El fin de semana pasó al juzgado de Violencia número 4, que estaba en funciones de guardia, que acordó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza por los delitos de amenaza y lesiones. Durante su comparecencia en sede judicial, negó los hechos, según confirmaron a este periódico fuentes del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA).
La operación Mina logró desarticular el pasado verano una organización criminal que se vincula con 32 robos con fuerza en interior de domicilios. Hubo registros en siete inmuebles situados en Sevilla, Utrera, Dos Hermanas y Badajoz. La investigación comenzó en el mes de marzo. La banda tenía un alto grado de sofisticación y profesionalidad. Utilizaban grafito como lubricante en las cerraduras para facilitar su apertura.
En algunos de los robos utilizaron una serie de objetos como testigos colocados en las puertas, para averiguar así si había gente en las casas antes de entrar. Recordaba, indicó entonces la Policía, al modus operandi de las organizaciones criminales de Europa del Este con mayor especialización. Entre los efectos intervenidos se encontraron numerosos efectos relacionados con los robos como joyas, relojes y vehículos de alta gama, 4000 euros en metálico, armas, munición e incluso sustancias estupefacientes, concretamente cocaína y hachís, así como herramientas utilizadas para forzar accesos a viviendas tales como arietes, palanquetas y extractores de bombín.
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