Sevilla

El mapa de la excelencia: paseo por los centros donde nace la innovación

  • Doce edificios del Parque Científico y Tecnológico de Cartuja y de Aerópolis abren sus puertas para enseñar qué se cuece dentro 

Una de las divisiones de Catec, en Aerópolis. Una de las divisiones de Catec, en Aerópolis.

Una de las divisiones de Catec, en Aerópolis.

Los ingenieros del Centro Avanzado de Tecnologías Aeroespaciales (Catec), a un paso del Aeropuerto de Sevilla y en término de La Rinconada, han impreso de forma voluntaria y desinteresada en 3D pantallas de protección sanitaria para hospitales, centros de salud y hogares de ancianos de Andalucía. Con más de veinte impresoras han trabajado día y noche en un gesto solidario que sí ha trascendido en esta pandemia. Es sólo una anécdota. También han diseñado un robot aéreo que desinfectará del Covid-19 zonas de actividad logística, pero lo que menos se conoce es la actividad que se desarrolla entre las paredes de estas factorías el resto de los días del año.

Éste es el único centro tecnológico de España dedicado exclusivamente al sector aeroespacial. Está promovido por la Junta de Andalucía, a través de la Fundación Andaluza para el Desarrollo Aeroespacial, de naturaleza privada. En él, más de 60 ingenieros y doctores trabajan en el desarrollo de tecnologías de fabricación avanzada para Airbus, para las Tier One y las pymes de la Supply Chain, referente de colaboración público-privada. Una de las divisiones de Catec es la de aviónica y sistemas, que cuenta con un equipamiento e infraestructuras de primer nivel: más de de 1.000 metros cuadrados de laboratorios y talleres específicos cuya definición no está alcance del público general. Sistemas aéreos no tripulados, de localización en interiores de alta precisión, la boratorios de realidad virtual y aumentada... Y hay otras divisiones de materiales procesos y de automatización y robótica donde el talento se suma a la precisión de robots.

Suena casi a ciencia ficción, pero son infraestructuras de I+D+i, el corazón de los parques tecnológicos y científicos. Laboratorios, centros singulares y plantas piloto, equipamientos de excelencia que están a disposición de emprendedores, startups, spin off, entidades y empresas en general que forman parte de ese ecosistema innovador que hace de Cartuja o Aerópolis, los dos parques sevillanos, una referencia en España. “La posibilidad de poder utilizar este equipamiento supone a las empresas y entidades de los parques una inyección a sus estrategias de innovación de gran importancia y acelera sus procesos de innovación de forma considerable”, comenta Felipe Romera, presidente de la Asociación de Parques Científicos y Tecnológicos de España (APTE), en la publicación que acaba de lanzarse para divulgar lo que se cuece tras los muros de esos edificios. En el caso de Sevilla, son un legado del 92 que encierra un tesoro que muchos aún no han podido descubrir; o bien un polígono próximo a las pistas de San Pablo, donde se ubica desde hace dos décadas una industria pujante que en Sevilla se convierte en la gran esperanza para diversificar el modelo económico.

La publicación de APTE refleja un mapa de excelencia que pasa por una docena de centros sevillanos. No son todos, pero sí los más significativos y referentes en España y, en ocasiones, fuera del país.

En el Instituto de Bioquímica Vegetal y Fotosíntesis del CSIC se encuentra otra de estas infraestructuras: Espectrometría de Masas para Análisis Proteómicos. Sus equipos permiten identificar proteínas, así como modificaciones post-traduccionales de las mismas, en muestras biológicas de origen microbiano, animal o vegetal. Un proceso que tiene especial importancia y utilidad en el sector agrario y agroalimentario, la biotecnología o la biomedicina.

En el catálogo que aporta Sevilla hay también centros singulares. La Estación Biológica de Doñana forma parte de la Infraestructura Científica y Técnica Singular-Reserva Biológica de Doñana y alberga las colecciones de vertebrados, que son de titularidad estatal y, por tanto, patrimonio público a disposición de la comunidad científica nacional e internacional. Se trata de la segunda colección en su género de España, visitada cada año por numerosos investigadores nacionales y extranjeros. Las colecciones albergan unos 130.000 ejemplares, sobre todo de España, norte y centro de África, América Central y Sudamérica. Los principales usos y funciones de las colecciones científicas son, por un lado, aportar la información para estudios genómicos, de contaminantes acumulados en las cadenas tróficas, taxonómicos, biogeográficos, etc. Por otro lado, garantizar la conservación de este patrimonio para la generación actual y las futuras, constituyendo un archivo de referencia de la biodiversidad de vertebrados. Es importante destacar que las Colecciones de la Estación Biológica de Doñana se integran en la red del GBIF Project (Global Biodiversity Information Facility), una plataforma internacional para facilitar el acceso a información sobre la distribución espacial y temporal de biodiversidad en el planeta. Las Colecciones de la Estación Biológica de Doñana incluyen un banco de tejidos de vertebrados para cuya preparación y conservación se dispone de equipos de liofilización, una cámara y un túnel de congelación, y una sala de criocongeladores.

Acuario de la Estación de Ecología Acuática. Acuario de la Estación de Ecología Acuática.

Acuario de la Estación de Ecología Acuática.

Otra infraestructura peculiar es la Estación de Ecología Acuática Príncipe Alberto I de Mónaco, que se encuentra situada en Cartuja y pertenece al Ayuntamiento de Sevilla. Es un centro mixto de la empresa de aguas Emasesa y la Universidad de Sevilla y centra sus actividades de gestión e investigación en el sector de la ingeniería, la energía y el medio ambiente. Las instalaciones de este centro permiten a ambas instituciones la investigación de los recursos de aguas continentales de la cuenca del río Guadalquivir, en sus aspectos limnológicos e ictiológicos, la comparación de tales sistemas con otros similares en la cuenca mediterránea, así como la investigación tecnológica en aspectos de gestión de los recursos en origen, tratamiento y depuración de aguas, todo ello dentro del ciclo urbano del agua. Estos días ha sido noticia por su participación en un proyecto para detectar el Covid-19 en las aguas residuales.

Hay otras investigaciones y sistemas cuya divulgación es mucho más árida. En el Instituto de Ciencia de Materiales hay microscopios que son referentes a nivel nacional. La microscopía electrónica de transmisión es una técnica ampliamente utilizada para la caracterización estructural y química de materiales a escala microscópica y nanoscópica, proporcionando imágenes bidimensionales de la textura de la muestra, forma y tamaño de grano y de partícula, grado de homogeneidad a escala microscópica, grado de cristalinidad de la muestra, identificación de fases cristalinas, e imágenes de alta resolución que identifican dominios cristalinos.

En Cartuja está también el Centro Andaluz de Metrología, que posee un escáner 3D de GOM muy práctico para la industria aeronáutica. Se trata de un sistema de medición 3D mediante luz estructurada, que emplea una novedosa técnica que consiste en la proyección de patrones de luz sobre el objeto a medir y la captura de dichas imágenes con dos cámaras de alta resolución y óptica especial para medición precisa, de forma que según la deformación sufrida por los patrones se obtiene una nube de puntos 3D del objeto a medir.

Sala del Centro Nacional de Aceleradores. Sala del Centro Nacional de Aceleradores.

Sala del Centro Nacional de Aceleradores.

Quizás el Centro Nacional de Aceleradores sea uno de los más conocidos, singular y pionero en España. Entre los distintos aceleradores de partículas de los que dispone y que pone a disposición de la comunidad científica nacional e internacional, hay uno, el tándem, que es el primero que se instaló en España para investigar.

Pero también el Servicio de Genómica del Centro Andaluz de Biología Molecular y Medicina Regenerativa (Cabimer) pone en España una oferta amplia de recursos, experiencia y experimentos de genómica funcional a disposición de investigadores y empresas privadas. Uno de los servicios que se ofrece desde esta unidad es el de secuenciación masiva o next generation sequencing.

El Centro de Investigaciones Científicas Isla de la Cartuja pone igualmente al servicio de todos los investigadores de sus institutos y del exterior la Plataforma de Interacciones Biomoleculares. Y en el Instituto de Investigaciones Químicas la espectroscopia de resonancia magnética nuclear permite estudiar interacciones de gran importancia en el descubrimiento de fármacos.

Un sorprendente paseo por el interior de centros que pueden pasar inadvertidos para el gran público y donde nace la innovación, con sello sevillano y repercusión mundial.

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