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Los museos del mundo se levantan en Sevilla
La compañía General de Metalisteria, Maquetas y Diseños ha participado en la puesta en marcha de espacios tan singulares como el Museo Egipcio de El Cairo
Una empresa sevillana participa en la puesta en marcha del Gran Museo Egipcio
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El año pasado –coincidiendo con la festividad de Todos los Santos– se inauguró el Gran Museo Egipcio en El Cairo. Con una superficie de 500.000 metros cuadrados y un exterior cubierto de jeroglíficos, el espacio contiene más de 55.000 artefactos de todas las épocas de la historia de Egipto. Pero, sin duda, la principal atracción son las más de 5.000 piezas que conforman el ajuar funerario de la tumba de Tutankamón. Elementos que han levantado una pasión sinigual. Lo que pocos saben es que una empresa sevillana ha marcado su huella en este tesoro. La hispalense General de Metalistería, Maquetas y Diseños (GMetal) ha participado en diferentes fases del proyecto. Sin ir más lejos, desde Sevilla se ha desarrollado el gran techo suspendido que cubre la sala principal que alberga el tesoro del faraón, uno de los espacios más fotografiados del museo. El de El Cairo no es el único espacio cultural en el que la compañía ha participado. El metal, el acero y el aluminio con los que trabajan han recorrido los cinco continentes.
En una nave colosal de Astilleros que mira al Guadalquivir, una decena de trabajadores se afanan por dar forma a diferentes piezas metálicas y estructuras de distintos tamaños y formas. Cualquier pieza puede ser el germen de una idea que se transportará a otra parte del mundo. Sin ir más lejos, en una esquina descansa una estructura que formó parte del Pabellón de Kazajistán en la Expo 2017 de Astaná. Al fondo, varias chimeneas de metal conformarán una estructura para una escultura en Málaga y “estos son los mostradores y aquí están las estanterías del futuro museo de la Universidad de Sevilla”, muestra Jorge Vázquez Melero, hijo de Jorge Vázquez Consuegra.
Este último –hermano del reconocido arquitecto Guillermo Vázquez Consuegra y fundador de la compañía– está reunido en su despacho, pero no se le escapa ni un detalle de cuanto acontece en su gran taller. “Le cuesta pasar el testigo”, bromea su hijo. No es fácil soltar las riendas si uno lleva en el oficio desde los 14 años: “Primero aprendí de construcción aeronáutica, después hice ingeniería por construcción aeronáutica y empecé a trabajar”. Su empresa, con más de medio siglo de andadura, está centrada en la “fabricación e instalación de carpintería metálica, mobiliario, estructuras y elementos especiales de metal, utilizando acero, acero inoxidable, aleaciones de aluminio y materiales compuestos”. Eso sí, “nos adaptamos a lo que el cliente quiere, pero no diseñamos nada ni vendemos un producto concreto”, apunta Jorge Vázquez hijo y apostilla que ofrecen asesoramiento y guían a los clientes sobre los materiales y las técnicas que pueden aplicar para obtener el mejor resultado.
De Sevilla a Omán, Qatar y Bruselas
La compañía ha pasado por todo tipo de baches y vicisitudes a lo largo de su larga historia. Desde la propia transformación del oficio y los aprietos para encontrar mano de obra de confianza hasta los impagos de algunas empresas que los han contratado. Pero también, las dificultades para encontrar materia prima a un precio competitivo. Vázquez Consuegra recuerda que no han sido pocas las veces que le han ofrecido mudar la empresa a ciudades de mayor tradición industrial como Madrid o a Barcelona. Sin embargo, la calidad de vida que ofrece Sevilla es incomparable a la de otras capitales.
Más allá de los altibajos propios de una dilatada andadura, los proyectos de la empresa han llegado a los destinos más exóticos. Por ejemplo, han fabricado en el taller de Astilleros y, posteriormente, han instalado en el Museo Msheireb de Qatar mobiliario museístico, soportes de interactivos y paneles grabados. También han suministrado tipografías y rótulos para conformar paneles y señalética en diferentes idiomas dentro del Museo Nacional de Omán. Y han sido los encargados de la fabricación y el montaje de la escultura central del atrio de la Casa de la Historia Europea en Bruselas. “Ese trabajo fue impresionante”, recuerda Vázquez Melero. La escultura, que tiene 25 metros de altura y aproximadamente 8 toneladas de peso, se encuentra suspendida del lucernario del edificio. Otro trabajo que les gusta mencionar es el de la fabricación y el montaje de las diferentes subestructuras y revestimientos de las salas principales del Teatro de la Nouvelle Comédie en Ginebra.
"Hemos hecho proyectos en todos los edificios de la ciudad"
Pero, sin duda, las intervenciones que recuerdan con más cariño son las que se quedan en casa. En la Real Fábrica de Artillería han participado en la rehabilitación de diferentes elementos –como la cerrajería– retirando elementos deteriorados y aportando nuevos en fundición de aluminio. En el Museo de Bellas Artes, han creado la estructura suspendida que soporta el techo de Juan Arguijo, atribuido al pintor Alonso Vázquez. Una obra que refleja el triunfo de la cultura clásica en Sevilla a través de las imágenes dedicadas a los dioses del Olimpo y las musas. Y del mundo clásico al contemporáneo. Gmetal ha participado en la puesta en marcha de CaixaForum Sevilla. El mobiliario, las marquesinas y hasta las escaleras tienen la firma de la compañía.
“Paseo por Sevilla y creo que hemos hecho proyectos en todos los edificios”, manifiesta con orgullo Vázquez Consuegra antes de enumerar diferentes inmuebles: del Palacio de San Telmo al Pabellón de la Navegación, de la Torre del Oro a la Catedral. La historia de una empresa que mira hacia el mundo con orgulloso acento sevillano.
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