La obesidad grave supera el 35% en Sevilla y alerta a los especialistas

La Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla aborda en una sesión académica el tratamiento multimodal de una enfermedad crónica que puede reducir hasta 20 años la esperanza de vida y multiplica el riesgo cardiovascular y metabólico

Felipe Martínez Alcalá, Académico de Número RAMSE; Pablo Torres, director médico Johnson & Johnson MedTech; Juan Sabaté, vicepresidente de la RAMSE; Claudia Fernández, responsable de Government Affairs and Policy Johnson & Johnson MedTech; Eduardo Domínguez-Adame Lanuza, director de la Cátedra de Obesidad y Enfermedades Metabólicas Asociadas (EMA). / M. G.

En Sevilla, la obesidad grave ha dejado de ser una advertencia en informes médicos para convertirse en una realidad palpable. Más del 35% de la población convive ya con esta forma severa de la enfermedad, y en las consultas los especialistas describen un mismo patrón: pacientes que llegan con dolencias asociadas, limitaciones físicas crecientes y una merma evidente en su calidad de vida. Esa preocupación fue el punto de partida de la sesión celebrada esta mañana en la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla.

El profesor Eduardo Domínguez-Adame Lanuza, director de la Cátedra y moderador del acto, tomó la palabra con tono didáctico pero firme. Recordó que la obesidad grave es "una enfermedad sistémica y crónica" que incrementa de forma exponencial el riesgo de muerte por procesos cardiovasculares, respiratorios y oncológicos. No habló de estética ni de voluntad, sino de morbimortalidad y de años de vida perdidos. Hasta veinte, en los casos más extremos.

La sesión, titulada El abordaje de la obesidad grave en la era multimodal, contó con la intervención del profesor Felipe Martínez Alcalá, académico de número en la plaza de Medicina Interna: Aparato Digestivo. Su exposición se centró en la terapéutica endoscópica de la obesidad grave, un campo que ha ganado peso específico en los últimos años. Balones intragástricos, suturas endoscópicas, técnicas menos invasivas que la cirugía tradicional y que, en determinados perfiles de pacientes, pueden marcar un punto de inflexión.

Después, Domínguez-Adame retomó el turno para evaluar, a la luz de la evidencia científica, el abordaje endoscópico frente al quirúrgico. No planteó una batalla, sino una estrategia conjunta. "La cirugía bariátrica no ha sido destronada", afirmó con claridad. "Sigue siendo la intervención más potente que tenemos para la obesidad grave y sus comorbilidades". El bypass gástrico y la manga gástrica continúan siendo el tratamiento más eficaz para lograr una pérdida de peso significativa y sostenida, además de mejorar patologías como la diabetes tipo 2 o la hipertensión.

Sin embargo, la terapéutica endoscópica "no es un competidor, es un aliado estratégico", subrayó. Ha democratizado el acceso a tratamientos intervencionistas y llena un vacío para quienes no pueden o no desean someterse a cirugía.

El acto estuvo presidido por el vicepresidente de la institución, el doctor Juan Sabaté Díaz, y sirvió también de antesala al Día Mundial de la Obesidad, que se conmemora cada 4 de marzo. En este contexto, sociedades científicas como la Sociedad Española de Medicina Interna, la Sociedad Española de Cirugía de la Obesidad y Enfermedades Metabólicas, la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad han reclamado reconocer la obesidad como lo que es: una enfermedad crónica, compleja y multifactorial.

Los datos nacionales respaldan la alarma. Según la Encuesta de Salud de España 2023, la obesidad grave afectó al 15,2% de los adultos, mientras que casi cuatro de cada diez presentan sobrepeso u obesidad. En la población infantil, las cifras tampoco invitan al optimismo: la obesidad severa ronda el 4,9%, según estimaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición.

Pero más allá de los porcentajes, lo que quedó claro en la Academia es que la obesidad grave no admite soluciones parciales. Los especialistas insistieron en la necesidad de un abordaje integral: prevención desde edades tempranas, educación sanitaria, seguimiento clínico estrecho y acceso real a tratamientos médico-quirúrgicos eficaces. Un enfoque multimodal para una enfermedad que, sin intervención, progresa y multiplica el riesgo de otras patologías.

Al finalizar la sesión, el ambiente era de reflexión más que de cierre académico. La obesidad grave ya no es sólo un problema individual, sino un desafío sanitario y social de primer orden. Sevilla lo vive en sus consultas y lo debate en sus academias.

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